martes, 29 de diciembre de 2015

Así destrozan tu cerebro las drogas

La búsqueda de la sensación de placer es un instinto humano muy poderoso. Cuando hacemos algo placentero el cerebro refuerza los circuitos para aprender que esto deberíamos hacerlo más a menudo. Estas conexiones llamadas el circuito de la recompensa se extienden desde el tronco cerebral (área tegmental ventral), pasando por el sistema límbico o emocional (núcleo accumbens) hasta la corteza cerebral frontal.
Los neurotransmisores son las sustancias químicas que usa el cerebro para comunicar unas neuronas con las otras y transmitir la información. En el circuito de recompensa se usa fundamentalmente la dopamina.
Las drogas alteran el funcionamiento químico del cerebro revolucionando este circuito dándole mucha más dopamina de la que se produce en un proceso placentero habitual. Esto tiene varias consecuencias:
El cerebro intenta readaptarse a este exceso de estimulación, que puede destruir la neurona, disminuyendo el número de receptores de la dopamina en la neurona y aumentando el número de recogedores y degradadores de la misma.
Esto llevará a la tolerancia: el cerebro va a necesitar cada vez más droga para llegar al mismo efecto que la primera vez.
Pero más importantes van a ser las consecuencias en la conducta: las actividades que antes resultaban placenteras, progresivamente dejarán de sentirse igual de satisfactorias e interesantes o motivantes. Ya sólo quedará la droga para llenar ese vacío.
A medida que el cerebro se va adaptando a la presencia de la droga, otros circuitos cerebrales se irán afectando y modificando. El primero de ellos y más estrechamente relacionado con el circuito de recompensa será el circuito de la memoria y el aprendizaje. Este será el encargado de crear el hábito y la adicción.
El aprendizaje de buscar el placer es instintivo, muy fuerte y resistente al olvido. Todo lo que implique conseguir y administrarse la droga estará fuertemente impregnado en el cerebro, convirtiéndolo en automático, compulsivo e inconsciente.
Este condicionamiento de la conducta puede durar muchos años haciendo que algún estímulo (o recuerdo) lleve a desear drogas a alguien después de mucho tiempo de abstinencia.
Además, progresivamente se producirán cambios en las áreas esenciales para el juicio, la toma de decisiones y el control de la conducta. Las consecuencias de estos cambios en el lóbulo frontal serán especialmente perjudiciales en los adolescentes que todavía están desarrollando estas estructuras, y las drogas interferirán en el desarrollo normal de las mismas.

Fuente: Muy Interesante
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lunes, 21 de diciembre de 2015

Feliz Navidad


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lunes, 14 de diciembre de 2015

Un estudio internacional analizará el estigma de las drogas

El Hospital de Sant Joan d'Alacant participará en un estudio multicéntrico internacional sobre el estigma en el uso de drogas, que se desarrollará en Brasil, Argentina, Uruguay y España, según ha informado hoy la Generalitat.
Sus investigadores principales serán el profesor de Psicología Telmo Mota, de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF) de Brasil, y el psiquiatra Bartolomé Pérez Gálvez, responsable de la Unidad de Alcohología de Sant Joan y profesor del Área de Psiquiatría de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche.
Mediante este estudio se analizará el proceso de estigmatización de usuarios de alcohol y otras drogas en los citados países.
Sus objetivos específicos serán evaluar el nivel de estigma internalizado por los pacientes y ver de qué manera influye en sus habilidades de afrontamiento, depresión, ansiedad y calidad de vida.
También tiene como finalidad identificar de qué manera los procesos de estigma pueden estar relacionados con determinantes sociales, como la raza, la pobreza y la violencia.
Además, se compararán los resultados entre los centros participantes, lo que permitirá fortalecer el intercambio entre ellos y la integración de los sistemas sanitarios.
"La estigmatización de los usuarios facilita un proceso de exclusión social y es una de las principales barreras en la prestación de la atención sanitaria a estos pacientes", según Pérez Gálvez.
En este sentido, el 92 % de alcohólicos en Europa no solicita tratamiento, ya que es la patología psiquiátrica que menos acceso tiene al sistema por el estigma, según las mismas fuentes.
Así, el estudio pretende valorar cuál es la accesibilidad al tratamiento en drogodependientes que pertenecen, además, a sistemas sanitarios tan distintos como los de los países escogidos, con diferencias en cuanto a la cobertura asistencial.
Por lo que respecta al reclutamiento de pacientes, Sant Joan seleccionará a doscientos participantes y los restantes países, a cien, por lo que la muestra será de quinientos pacientes.
Todos ellos serán mayores de edad y deberán estar en su primer mes de tratamiento en el momento de la entrevista.
Los instrumentos que se usarán en esta investigación, que se prevé que tendrá un año de duración, serán una serie de cuestionarios y escalas de carácter cualitativo y cuantitativo, con los que se evaluarán el estigma internalizado, las habilidades de afrontamiento para la abstinencia al alcohol y otras drogas, el nivel de depresión, ansiedad y la calidad de vida.
"Uno de los principales problemas de las drogodependencias era tradicionalmente el retraso del inicio del tratamiento, que venía de la mano de la negación y ocultación de problema", según Pérez Gálvez.
En los últimos años ha disminuido el nivel de estigma y se ha recortado este tiempo, de modo que los pacientes ahora vienen con un menor deterioro cognitivo, físico y social, ha indicado.
Todo ello se ha ido consiguiendo a medida que se ha extendido la idea de que el drogodependiente no actúa por "vicio", sino por enfermado, ha señalado este experto.
"Así, los profesionales entendemos que la evolución de los pacientes menos estigmatizados es mejor, pero queremos conocer los datos y que éstos queden reflejados", ha subrayado.

Fuente: ABC
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jueves, 10 de diciembre de 2015

Más de la mitad de los controles de droga a conductores ha dado positivo

El 58 por ciento de los controles de droga efectuados por la Policía Municipal de Madrid a los conductores en lo que va de año han dado positivo en los controles aleatorios de la Policía Municipal de Madrid que va de añota medida han dado positivo, según ha informado el Ayuntamiento de Madrid
El 58 por ciento de los automovilistas y ciclistas sometidos en lo que va de año al test de drogas de la Policía Municipal de Madrid habían tomado este tipo de sustancias, según datos de la Unidad de Atestados de la Policía Municipal facilitados hoy a Efe.
En concreto, los agentes detectaron en los controles de drogas aleatorios 252 casos de consumo de los 429 que hicieron, siendo el cannabis y la cocaína las sustancias detectadas más frecuentes.
Los nuevos dispositivos de detección de drogas implantados en agosto de 2014 han "simplificado" el operativo de la Policía Municipal en los controles preventivos, así como en los que se realizan con motivo de una infracción o por la implicación del conductor en un accidente de tráfico.
El 'kit' de detección utilizado es rápido y cómodo, ya que la muestra de saliva necesaria para la prueba es inferior a la que requieren otros sistemas, lo que ha simplificado el trabajo de los agentes y causa menos molestias a los ciudadanos sometidos a estos controles.
Anteriormente, los controles de drogas se realizaban cuando concurría algún tipo de delito y además se observaban síntomas de haber consumido alguna sustancia estupefaciente, lo que obligaba a la policía a trasladar al infractor a un centro sanitario para extraerle sangre y remitirla al Instituto Nacional de Toxicología.
Con los nuevos dispositivos los agentes municipales pueden combinar las pruebas de consumo de alcohol y droga "de manera inmediata".
Primero se les practica la prueba de alcoholemia habitual por aire aspirado, y si ésta resulta negativa pero el conductor presenta síntomas de haber consumido otro tipo de sustancia, se efectúa la prueba de drogas.

Fuente: La Vanguardia
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jueves, 3 de diciembre de 2015

Un fármaco para el alcoholismo podría curar el VIH

Un medicamento frecuente para tratar el alcoholismo, el disulfiram, podría ayudar a encontrar la esperada cura definitiva para el VIH, según los resultados del último estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia) y que recoge la revista The Lancet VIH.
Este fármaco que ayuda a disuadir a los pacientes de beber, funciona mediante el bloqueo de una enzima llamada deshidrogenasa, que desempeña un papel clave en el metabolismo de la ingesta de alcohol. Inhibir esta enzima provoca que si el paciente consume alcohol obtiene “como recompensa” un fuerte dolor de cabeza, náuseas, dolor en el pecho, vómitos, debilidad, visión borrosa, confusión mental o sudoración generalizada.
Hasta ahora, la terapia antirretroviral (TARV) es el principal tratamiento para el VIH, e implica una combinación de al menos tres fármacos antirretrovirales que ralentizan la progresión de la enfermedad. A pesar de haber reducido las tasas de mortalidad, esta terapia no representa una cura para una de las enfermedades más graves y complicadas del mundo.
El virus del VIH es muy inteligente y es por ello por lo que está costando tanto acabar con él. En sus ensayos clínicos, a los 30 pacientes VIH-positivos del estudio les fue administrado disulfiram durante tres días (500 mg el primer día, 1000 mg el segundo día y 2000 mg el tercer día). Los expertos descubrieron que gracias a las tres dosis, las células durmientes del VIH “despertaron”, hecho que permitiría que estas células sean destruidas. La capacidad de este fármaco de despertar estas células sería la clave para curar el virus.
Además, aparte de este descubrimiento, los investigadores vieron que despertar el VIH latente no tenía efectos secundarios tóxicos. “A pesar de que el medicamento sólo se les dio durante 3 días, hemos visto un claro aumento de virus en el plasma, lo cual fue muy alentador. Este juicio demuestra claramente que el disulfiram no es tóxico y es seguro de usar, y muy posiblemente podría ser el elemento de cambio que necesitamos”, explica Sharon Lewin, líder del estudio.
“Ahora tenemos que encontrar la manera de deshacernos de la célula infectada. Tenemos mucho que aprender acerca de cómo erradicar en última instancia, este virus tan inteligente”, aclara Julian Elliott, coautor del trabajo.

Fuente: Muy Interesante
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