lunes, 4 de enero de 2016

Del abismo de la droga al triatlón


"Empecé a hacer deporte para quemar los demonios que me rondaban tras años de adicciones. Si vagaba por las calles, volvería a sentir esa ansiedad. Sabía que podía volver a caer y prefería meterme en el gimnasio para evitar la tentación de entrar en un bar a beber", rememora Óscar.
Como tantos otros, este barcelonés de 42 años se hundió en el agujero del alcoholismo en la adolescencia:_"Comencé a beber a los 14 años. Pensaba que era lo que molaba. Cuando iba de camino al instituto, entraba en los bares y, en lugar de pedir un refresco, me tomaba una cerveza. Me daba igual lo que me dijeran mis padres. Dejé los estudios porque prefería la fiesta y experimentar con todo tipo de drogas", afirma.
A los 30, las huellas de los abusos se dejaban ya sentir en su cuerpo y en su alma, "estaba en la cuerda floja". Y, como tantos otros, lo perdió todo: "Me fui con una familia de gitanos a recorrer España, trabajando en el campo. Pero, como les salía más a cuenta pagarme en vino que en dinero, seguí consumiendo tóxicos hasta que un trabajador de Cáritas Cuenca me recomendó que volviera a Barcelona, donde tenía mi arraigo social, para tratar de rehacer mi vida", cuenta Óscar.

TOCAR FONDO

Pero de vuelta a casa, se encontró sin techo. "Cae la noche y no tienes donde ir. No lo buscas; simplemente te pasa", explica. Y llegó ese momento en el que, como tantos otros, tocó fondo: "Sólo me quedaban dos euros en el bolsillo y ya lo había vendido todo en las tiendas de empeño. Entonces entré en un supermercado para comprar una barra de pan y un poco de chorizo, pero me terminé llevando un cartón de vino. Entonces me di cuenta de que estaba totalmente hundido: me moría de hambre pero yo sólo pensaba en beber".
Pidió ayuda y, tras unos meses de albergue en albergue, fue admitido en el programa Llars de San Juan de Dios y se desenganchó mediante terapia ambulatoria. Poco a poco, fue mejorando y dejando atrás el consumo de sustancias tóxicas. Y comenzó "a ir al gimnasio y a nadar", recuerda.
Desde hace año y medio, Óscar forma parte del grupo de 30 ex drogodependientes que participan en el proyecto de reinserción social a través del triatlón, promovido por la empresa Sport2Live con el apoyo de la Obra Social de La Caixa. "Hace unos meses, me dieron el alta terapéutica, he encontrado trabajo y tengo una mujer a la que quiero. El deporte me ha apartado de cosas que me hacían daño; me ha cambiado la vida". Pasados los 40, ha descubierto en las carreras de larga distancia la paz mental que anhelaba desde aquella época del instituto: "Hace semanas corrí 47 kilómetros por la montaña; fue muy duro. ¡Casi termino a cuatro patas! Pero mereció la pena. La sensación que te queda después de entrenar o de competir me encanta. ¡Es muy guapa!".
Es un hombre nuevo. Feliz. Pero no olvida quién fue en el pasado: "Cuando corro, a veces, recuerdo lo que he dejado atrás. No estoy orgulloso de mí. Ni creo que sea un ejemplo para nadie y mucho menos bueno", sentencia con la voz temblorosa.
Pero lo es. Su relato es el de uno de los casos de éxito de Eduardo Torras, cofundador de Sport2Live. Al igual que Óscar, Torras también sabe lo que es tocar fondo por culpa de las adicciones. "Lo había perdido todo: mi mujer, mi empresa, mi casa... Me habían cerrado las puertas de todos los lados. Dormí dos noches en un cajero de la calle Aragón de Barcelona y, cuando desperté la segunda mañana, me dije: 'Hostia, ¿ésta es la vida que me espera?' Fui al centro de desintoxicación derrotado". Un año después de haberse rehabilitado, recibió un mensaje en el móvil: "un antiguo compañero había recaído y pensé en lo que había hecho diferente: deporte".

OCIO SALUDABLE

El deporte le aportó el orden que necesitaba en su vida y se convirtió en una alternativa de ocio saludable: "Me levantaba, trabajaba e iba a hacer deporte. Llegaba a casa tan cansado que no tenía fuerzas para más. Pero, sobre todo, me servía los fines de semana, cuando la tentación de salir de copas era más fuerte".
Animado por su propia experiencia, Torras preparó el borrador de lo que sería Sport2Live y se lo presentó a Miquel Cirera, amigo suyo desde los cinco años, y a Marcos Pascual Carles. En febrero de 2013, fundaron la empresa y, dos años más tarde, entraron en el Programa de Emprendedores Sociales de la Obra Social de La Caixa. "Esto es un sueño. Cuando me llamó Miquel y me contó que estábamos dentro del programa lloré como un niño. Con 45 años es la primera vez en mi vida que trabajo en algo que me gusta de verdad", afirma.

NUEVAS AMISTADES

Todos los usuarios de Sport2Live están "en fase de reinserción y permanecerán con nosotros hasta que reciban el alta. Este proceso tiene tres fases: desintoxicación (dos meses); aprendizaje (manejo de las emociones) y reinserción (búsqueda de trabajo, reconstrucción vital)», explica Torras. Los entrenamientos no sólo les hacen sentir mejor físicamente y marcarse retos en la vida, sino que «les ayuda a tejer una nueva y sana red de amistades, porque muchos de ellos se habían quedado sin amigos". Al igual que le sucedió a él, el deporte se convierte en una forma de entender el mundo: "El 90% ha integrado el deporte en su vida y lo ha interiorizado como alternativa de ocio saludable, como contraposición al salir de marcha, de copas... Los primeros tres meses son de puesta a punto y, a partir de ese momento, empiezan a participar en alguna competición de cinco o 10 kilómetros para comprobar las sensaciones".
¿Por qué el triatlón y no cualquier otra disciplina deportiva? "El triatlón fue el deporte con el que me inicié. No se requieren unas habilidades especiales porque todo el mundo sabe nadar, montar en bicicleta o correr, mejor o peor. Y_lo más positivo de todo es que no se cae en la monotonía porque cada día se entrena una disciplina", detalla el cofundador de Sport2Live.
La mejor recompensa a su trabajo, el agradecimiento de las familias: "Sus seres queridos están felices. Más de un padre se me ha acercado llorando en algún triatlón para darme un abrazo, diciéndome lo mucho que hemos hecho por su hijo. Pero quienes corren son ellos. Nosotros les enseñamos un camino, pero son ellos los que tienen que recorrerlo. Lo complicado es no salirse de él", asevera.
Cuca lleva poco en la senda de Sport2Live, pero ya le ha cambiado la cara, "me dicen que estoy estupenda, que soy otra y eso me anima a seguir hacia adelante", cuenta. Nacida en 1975 en el seno de una familia acomodada de Barcelona, se enganchó al fentanilo, un derivado de la morfina, por problemas de salud. "Tenía la presión arterial alta. Todo era de origen psicosomático pero me producía unos terribles dolores de cabeza. No había nada que me calmara. Empezaron a administrarme morfina. Pero, al salir del hospital, no podía tomarla y me prescribieron fentanilo inhalado. Me enganché al segundo", recuerda.
Ingresada en varias ocasiones en la Unidad de Desintoxicación de San Pablo, Cuca se unió hace dos meses a Sport2live para "encontrar una motivación y vivir el deporte como una vía para la recuperación". Su sueño: "¡Hacer mi primer triatlón en 2016!".
Un sueño que ya ha podido cumplir Xavier al participar, hace unos meses, en «la categoría super-sprint del Garmin de Barcelona». A sus 46 años, este diseñador gráfico ha dejado atrás una larga historia de adicciones que arrancó en sus años adolescentes, fruto de un carácter inseguro e introvertido: "Mis hábitos eran muy diferentes a los que tengo ahora. Todo esto me ha cambiado. Por convicción y porque he encontrado el camino para hacerlo en_Sport2Live", cuenta. También por exigencia médica, porque "tuve dos infartos a los 42 y a los 43 años".
Después de un año entrenando con Sport2Live, Xavier confiesa haberse «enganchado» al triatlón. Prepararse para competir en una disciplina que combina tres deportes le aporta una visión más global para afrontar esas situaciones complejas de la vida que antes prefería ignorar. "Intento aplicar la disciplina y la constancia que empleo en este deporte a esos momentos embarazosos y me funciona. Desde que hago triatlón, soy un poco más valiente y resistente", asegura.
Cambiar los hábitos es sencillo, pero se necesita una motivación para mantenerlos. "Es como cuando te sometes a un régimen de adelgazamiento. Sport2Live ha sido para mí ese empujón que esperas cuando te quedas encallado".

Fuente: El Mundo

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