jueves, 28 de abril de 2016

¿HIJOS ENGANCHADOS AL MÓVIL?

Los jóvenes actuales han nacido y crecido en presencia de las nuevas tecnologías y las usan de manera innata, aunque pasar del uso al abuso de estas es relativamente fácil, porque ahora todos tenemos un "invitado" permanente en casa: el teléfono móvil, que nos ayuda y entretiene pero que nos tiene a todos, adultos y adolescentes, pendientes de él.
Por ello, desde la Fundación AEPA llevamos a cabo actuaciones con los padres encaminadas a favorecer un uso adecuado y prevenir el desarrollo de una adicción.
Una muestra de ello, consiste en establecer un tipo de "contrato" entre los padres y sus hijos en el que pactar su uso y responsabilidades.
Puedes acceder a él haciendo clic sobre la imagen.


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lunes, 25 de abril de 2016

Ningún usuario de drogas debe ser tratado como delincuente

Necesitamos insistir que ningún usuario de drogas debe ser tratado como delincuente y que la mayoría distan del estereotipo que nos han pintado.

La prohibición mundial de algunas drogas ha creado imágenes distorsionadas de los usuarios de estas sustancias, basadas en la idea errónea de que las drogas son en sí mismas adictivas. Algunas campañas de prevención de consumo reflejan más estereotipos sobre los consumidores que información sobre el uso de sustancias. Son  excesivas las respuestas punitivas hacia consumidores, justificadas en la necesidad de castigar a los usuarios y hacerles sentir vergüenza de su incapacidad para autorregularse.

Muchas personas tienen en mente la imagen del consumidor de sustancias psicoactivas (SPA) como una persona poco productiva para la sociedad, vaga y  perezosa. Esta imagen se deriva de la teoría de la farmacodependencia que pregona que las drogas son tan poderosas que al primer uso nos volveremos adictos.

Mediante una serie de experimentos el psicólogo Bruce Alexander desmintió la teoría, demostrando que no son las sustancias en sí mismas la causa de la adicción, sino la falta de condiciones suficientes de bienestar y conexión emocional con el entorno. En un sentido similar, el médico Gabor Mate concluyó que el consumo problemático de sustancias está determinado por la exclusión, el aislamiento y las experiencias traumáticas en la infancia y adolescencia.

La teoría de la farmacodependencia no es solo incorrecta, sino que además ignora nuestra condición humana. El psicofarmacólogo Ronald K. Siegel, tras 20 años de investigación sobre sustancias que alteran el estado de conciencia, concluye que el impulso para intoxicarse es el "cuarto impulso”, similar al que tenemos por la comida, el sueño y el sexo, y que muchos derivan experiencias satisfactorias y tranquilas al actuar sobre este impulso, como sucede con todos los demás.

Las cifras de Naciones Unidas muestran que las personas que desarrollan patrones de dependencia a las drogas son apenas una minoría del universo de consumidores a nivel global. En 2013, había en el mundo 246 millones de usuarios de SPA (exceptuando el alcohol y el tabaco), de los cuales solo 27.4 millones (11%) eran usuarios problemáticos. Es decir: el 89% de las personas que consumen drogas ilegales lo hacían de forma ocasional y recreativa, sin que eso significara un problema para sus vidas.

En un reciente fallo, la Corte Suprema de Justicia absolvió a un soldado regular, que había sido condenado por llevar consigo 50 gramos de marihuana. La nota de prensa en la página de esa institución se tituló “Los drogadictos son enfermos, no delincuentes”. El avance de la sentencia consiste en que ratifica lo que por años se ha insistido sobre las respuestas que el Estado debe dar al consumo de SPA: abordarlo como un tema de salud pública que no incumbe al sistema penal. Sin embargo, también hay un retroceso, pues los argumentos de la Corte perpetúan la idea de que todo uso es inevitablemente abusivo, sin distinguir los diferentes consumos y sustancias.

El grupo de consumidores no problemáticos es casi invisible ante una sociedad que insiste en creer que las personas que consumen drogas necesariamente desarrollarán dependencia. Esos usuarios paulatinamente empiezan a salir del clóset psicoactivo, gracias a iniciativas como las de Échele cabeza cuando se dé en la cabeza, organización de la sociedad civil que brinda información a mayores de edad sobre SPA. Su presencia en festivales de música tiene una creciente acogida, y en lo que va del 2016 han recibido 412 muestras para análisis de sustancias. Esto es un reflejo de un universo de usuarios que desconocemos, responsables y precavidos - dentro de las posibilidades de responsabilidad que permite un mercado ilegal –.

Entre el 19 y 21 de abril se celebrará en Nueva York la Asamblea Mundial de Drogas (UNGASS 2016), convocada por los gobiernos de Colombia, México y Guatemala como un esfuerzo para visibilizar el fracaso de la guerra contra las drogas. Es necesario aprovechar esta coyuntura para seguir destruyendo los mitos que ha creado la prohibición, y transitar hacia una política pública de drogas basada en evidencia, y no en miedos infundados.

Isabel Pereira Arana

Investigadora del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad – Dejusticia.

Fuente: Semana
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jueves, 21 de abril de 2016

ENTRENAMIENTO COGNITIVO

 
El cerebro es uno de los órganos más directamente afectados por el consumo de drogas, que causan en él un daño vascular o alteraciones en los receptores y neuromoduladores que conllevan una grave repercusión en el funcionamiento cognitivo del paciente. Estas alteraciones tienen un papel esencial en la conducta social del individuo y en su funcionamiento diario, así como en la perpetuación de la adicción y en su pronóstico evolutivo. Estos daños igualmente condicionan los resultados terapéuticos y el tipo de intervención de manera definitiva.
Nuestra labor se centra en llevar a cabo una serie de acciones encaminadas a favorecer un adecuado funcionamiento en actividades de la vida diaria:

  • Proporcionando una experiencia de aprendizaje positivo para todos y cada uno de los pacientes.
  • Promoviendo el aprendizaje de habilidades que favorezcan la independencia.
  • Tratando de mejorar aquellas funciones neuropsicológicas (cognitivas) que se han identificado como suficientemente alteradas y pueden obstaculizar la consecución de logros.
  • Desarrollando un sentido de competencia y confianza sobre la propia capacidad para adquirir las habilidades.
  • Promoviendo un funcionamiento cognitivo óptimo en diferentes contextos sociales.
Objetivos:
  • Optimizar el rendimiento de las habilidades cognitivas preservadas.
  • Estimular y activar las habilidades afectadas.
  • Fomentar la capacidad de trabajo autónomo y la autoestima.
  • Reforzar y estimular los hábitos de aprendizaje.
  • Aumentar la motivación e implicación del usuario en el trabajo de estimulación.
Áreas de intervención:
  1. Atención y concentración.
  2. Memoria.
  3. Funciones ejecutivas.
  4. Percepción y reconocimiento.
  5. Lenguaje.
  6. Cálculo
  7. Orientación espacial y temporal
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lunes, 18 de abril de 2016

¿Provoca adicción ver fumar en una película? La OMS asegura que sí

Hace unas semanas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció ante la opinión pública que el cine es una mala influencia para los jóvenes. En su informe Películas libres de humo, afirma que el 37% de este sector de la población de EE.UU fuma porque lo ha visto hacer en alguna película y que, además, millones de jóvenes de todo el mundo son inducidos a probar el cigarrillo por la misma razón.
Dicho organismo, que tacha al tabaco como "una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo", sospecha que las tabacaleras acuden al séptimo arte como el último espacio de promoción, burlando los controles a los que se enfrentan en otros medios ante leyes cada vez más duras. Los datos con los que trabaja la OMS son demoledores. Estima que existen sobre la faz de la tierra mil millones de fumadores, y que cada año mueren 6 millones de personas a consecuencia del tabaco (600.000 por estar expuestas al humo ajeno).
En cuanto al cine, diferentes investigaciones indican que en el 44% de las películas de 2014 rodadas en EE.UU aparecía alguien fumando, el 36% de las cuales eran aptas para menores. Asimismo, en el 59% de los mayores éxitos de taquilla entre 2002 y 2014 se veían imágenes vinculadas al tabaco de alguna manera.
Con toda esta información, los responsables de la OMS han optado por señalar al séptimo arte como factor de riesgo al propagar, a su juicio, el consumo del tabaco. Por eso proponen, entre otras medidas, que las películas en las que aparezca esta sustancia pasen a ser "no recomendadas" para el público más joven.

El cigarro: de la hombría a la marginalidad

El cigarrillo ha pasado de simbolizar hombría, sensualidad, determinación, independencia a ser motivo de sonrojo e, incluso, expresión de una trayectoria marginal. El séptimo arte no ha sido indiferente a esta redefinición conceptual, y ha consagrado a iconos que son difíciles de recordar si no es con un cigarro entre los labios.
Tal vez, Humphrey Bogart sea la primera de estas figuras que vienen a la memoria. Siempre aparecía en plano cigarrillo en mano, interpretando a personajes con los que encarnaba la masculinidad y el nihilismo del cine negro. Películas como Casablanca (1942) o Maldita Mujer (1947) son buena prueba de ello.
Otro icono masculino es James Dean, que quedó inmortalizado en las retinas de todo el mundo con su interpretación de Jim Stark en Rebelde sin causa (1955), en la piel de un joven que busca su lugar en el mundo. Eso sí, siempre en compañía de un cigarrillo sin filtro; resulta difícil imaginarse a Stark sin él.
Imposible avanzar por este recorrido estelar sin detenerse en la mítica interpretación de Fumando espero de Sara Montiel en El último cuplé (1957). Esta pieza cinematográfica fue uno de los mayores éxitos de la historia del cine español, a pesar de haberse rodado sin apenas presupuesto, y consagró a la actriz más castiza como una de las grandes figuras de Hollywood. Montiel interpretaba el tango fumando con boquilla, envolviéndose en una atmósfera de sensualidad y elegancia que reforzaban sus movimientos y su voz. Nunca se había interpretado la libido no satisfecha como lo hizo ella.
Una interpretación más reciente de sensualidad y feminidad envuelta en humo (y otras sustancias), es la chica a la que da vida Uma Thurman en Pulp Fiction (1994). Mia Wallace pone en un grave aprieto a Vicent Vega (John Travolta) tras cenar juntos por culpa de su afición a desvirtuar su realidad a través de las drogas. Algo parecido le sucede a Mark Renton (Ewan McGregor) en Trainspotting (1996). Lejos de conformarse con el cigarrillo, este joven heroinómano roba para conseguir su dosis diaria de heroína para así desvanecerse de todo cuanto le rodea. Por el contrario, el personaje anónimo que encarna Edward Norton en El club de la lucha (1999), que se consume calada a calada en su oficina, encuentra su vía de deshago a través de la violencia gracias al club de pelea clandestino que funda junto a su amigo Tyler Durden (Brad Pitt).

El tabaquismo como expresión de un problema

Los personajes de estas historias esconden tras de sí carencias y desmotivaciones que en muchos provocan una actitud de alejamiento hacia todo cuanto les rodea, con el consumo de tabaco y otras sustancias como expresión principal. El periodista y escritor británico Johann Hari apunta a esta hipótesis en su libro Tras el grito (2015), con un enfoque diferente sobre las adicciones.
Hari habla de los estudios que se hicieron con ratas aisladas en jaulas que terminaron rindiéndose a la droga que se les facilitó (cocaína o heroína diluida en agua), subrayando que no tenían acceso a otra clase de "comida" ni de distracción. Experimentos que chocan con los que realizó el psicólogo Bruce K. Alexander, que facilitó espacios abiertos y compartidos para estos roedores de laboratorio, además de diferentes juegos y alimentos. En estas condiciones, las ratas que probaron la droga evitaron volver a ingerirla.
Para reafirmar estos resultados, el periodista recurre a la experiencia de los soldados que combatieron en Vietnam, que consumían heroína de forma habitual en la zona de conflicto. Según mantiene, el 95% de los soldados adictos dejó la sustancia a un lado cuando regresaron a sus hogares, junto a sus seres queridos. De ahí que los indicios apunten a que el factor determinante es el entorno del individuo.
"El profesor Alexander", explica Johan Hari en un artículo publicado en el Huffington Post, "defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho," continua argumentando, "defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula", concluye con firmeza.
Si esto es cierto, significaría que el cine no es, efectivamente, un causante de que la gente comience a fumar cada vez a más temprana edad, sino que más bien ha reflejado una realidad sobre las adicciones que no se ha querido ver. Es decir, que si se ayudase a los jóvenes a encontrar una nueva manera de relacionarse consigo mismos y con el mundo, no habría que preocuparse por lo que ven o dejan de ver.

Fuente: El Mundo
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viernes, 15 de abril de 2016

CURSO VIRTUAL "EN FAMILIA" AYUNTAMIENTO DE ALICANTE


ABIERTA INSCRIPCIÓN. Si deseas participar en la nueva convocatoria y resides en la ciudad de Alicante, por favor rellena este formulario.

INICIO DEL CURSO: 18 de abril de 2016. FINALIZACIÓN: 22 de mayo de 2016
PRESENTACIÓN
El Servicio de Acción Social del Excmo. Ayuntamiento de Alicante, en su afán de dotar a las familias de instrumentos que faciliten su labor de prevención de conductas de riesgo, está desarrollando el CURSO VIRTUAL PARA PADRES Y MADRES: “EN FAMILIA. NUEVAS TECNOLOGÍAS”, en colaboración con la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción FAD .

En el Curso On-line de profundización encontrarás instrumentos para fortalecer tu papel como madre o padre en la educación de tus hijos ante situaciones de riesgo, como es el abuso de las nuevas tecnologías.
En concreto, el Programa “En Familia” te ofrece posibilidades para, entre otras cosas:
  • Conocer lo que la familia puede trabajar preventivamente a la hora de abordar las nuevas tecnologías en la vida cotidiana, durante la infancia o adolescencia. Analizaremos también nuestra postura como modelos adultos ante las TIC.
  • Analizar los riesgos y beneficios que las TIC aportan a nuestra familia, así como aprender a reconocer uso, abuso y adicción a las nuevas tecnologías.
  • Aprender a reaccionar cuando detectemos un uso abusivo de las TIC: cómo abordar este problema, dónde pedir ayuda o cómo superarlo, en colaboración con todos los miembros de la familia.
Partimos del convencimiento de que prevenir en la familia es algo natural, es decir, algo posible de realizar día a día, de forma sencilla y constante, desde una edad muy temprana. Esperamos que este curso virtual "En familia", sea un tiempo en el que padres y madres tomen conciencia de la amplia capacidad de influencia que tienen sobre sus hijas e hijos, y de todos los recursos que pueden poner en marcha para la prevención de conductas de riesgo social.
Queremos animarte a conseguir estos objetivos y, en nuestro nombre y, si nos lo permites, en el de tus hijos, agradecerte el tiempo que vas a dedicar a ser más capaz de ayudarles a desarrollarse como personas.
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jueves, 14 de abril de 2016

Francisco Pascual Pastor asume la presidencia de Socidrogalcohol

La Asamblea de la organización Socidrogalcohol, celebrada recientemente durante las Jornadas Nacionales de la organización, ha nombrado a Francisco Pascual Pastor como presidente, en sustitución del al psiquiatra Julio Bobes, que ha dirigido la sociedad durante 12 años.
Doctor en medicina por la Universidad Miguel Hernández de Elche, Pascual coordina actualmente la Unidad de Conductas Adictivas de Alcoy (Alicante) y colabora en varias ONG relacionadas con el mundo de las adicciones como el Grupo de Alcohólicos Rehabilitados de Alcoy (GARA), la Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España (CAARFE), o Cruz Roja Española.
Como profesional lleva casi 30 años trabajando con personas adictas y ha desarrollado su principal tarea en el campo del alcoholismo, aunque en la actualidad trata todo tipo de adicciones. También es autor de varios libros y de artículos científicos.
«Tengo el compromiso de seguir trabajando los aspectos asistenciales, preventivos, formativos y divulgativos de la patología adictiva en general», ha asegurado, para informar de su intención de integrar a todas las profesiones, conveniendo con colegios de profesionales y estableciendo colaboraciones con instituciones internacionales y nacionales, especialmente en Europa y América Latina.
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lunes, 11 de abril de 2016

Casi 200.000 personas mueren cada año por consumo de drogas, según alerta la ONU



  • En el mundo hay 27 millones de drogodependientes con problemas graves de salud, de los cuales 12 millones utilizan drogas inyectables como la heroína.
  • Cada año se invierten en el mundo 100.000 millones de dólares en enfoques represivos en materia de droga, según datos aportados por la ONU.
  • Sin embargo, el 83% de los delitos relacionados con drogas que se detectan tienen que ver con la posesión de pequeñas cantidades de estupefacientes.

El director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov, recordó este lunes que casi 200.000 personas mueren cada año por el consumo de narcóticos ilegales. "Casi 200.000 personas pierden su vida cada año por sobredosis o por otros problemas médicos relacionados con las drogas", declaró hoy Fedotov al inicio de la Comisión de Estupefacientes de la ONU.
En esta reunión en Viena participan ministros y altos cargos de 53 países, así como numerosos organismos internacionales, con el objetivo de consensuar una posición antes de la próxima sesión especial sobre drogas de la Asamblea General, que se celebrará del 19 al 21 de abril y es el primer encuentro de este tipo en casi dos décadas.
Fedotov recordó que en el mundo hay 27 millones de drogodependientes con problemas graves de salud, de los cuales 12 millones utilizan drogas inyectables como la heroína.
El diplomático ruso también subrayó que el tráfico de drogas y los enormes ingresos que genera son un gran problema en numerosas regiones del planeta, entre ellas, América Central.
Fedotov alertó de los crecientes lazos entre "grupos del crimen organizado y la violencia extremista y terrorista, beneficiados por el tráfico ilícito de drogas".
El experto lamentó que programas de prevención, tratamiento y rehabilitación de consumidores sean muy escasos en muchos países, y solicitó aplicar medidas basadas en el respeto a los derechos humanos.
Destacó que hay alternativas al encarcelamiento por delitos menores, como la posesión de droga para consumo personal, y animó a aplicar programas de prevención y reinserción social. Con esa medida se evitaría que "individuos vulnerables en prisión fueran reclutados por criminales o incluso terroristas", indicó Fedotov.
El responsable de la ONU también destacó que la aplicación de la pena de muerte en delitos relacionados con las drogas no está "ni en la letra ni en el espíritu de las convenciones internacionales sobre drogas". Numerosas organizaciones no gubernamentales, como Harm Reduction International, se han mostrado críticas con el actual enfoque antidrogas y piden revisarlo en la próxima reunión de la Asamblea General en abril. Según un reciente informe de esa organización, cada año se invierten en el mundo 100.000 millones de dólares en enfoques represivos en materia de drogas y el 83% de los delitos relacionados con las drogas son la posesión de pequeñas cantidades de estupefacientes.

Fuente: 20 minutos
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jueves, 7 de abril de 2016

Las adicciones comportamentales o adicciones sin droga

Las adicciones comportamentales o adicciones sin droga son una realidad cada vez más importante y, también, preocupante. Por ejemplo, la televisión, la "caja tonta" como la llaman algunos con tono sarcástico, se ha convertido en un elemento adictivo para muchas familias, y lo que todavía es peor, a veces, muchas veces, la única fuente de información disponible.

En torno a la televisión, además de ver algún que otro programa, también se come con la familia, se toma un café con los amigos, se hace punto en las tediosas tardes de invierno, se escribe una carta a ese amigo lejano y con el que siempre quedamos mal, se ojea el periódico compartiéndolo con el programa de turno, se echa una siesta placentera y estimulada por lo aburrido de la programación, se piensa en las actividades del día siguiente, e, incluso, con el sonsonete de fondo que la televisión produce, se puede establecer también una animada discusión sobre la carestía de la vida, el hambre en el mundo, o el incremento del índice de precios al consumo.

Si ustedes son un poco observadores estarán de acuerdo conmigo en que el televisor ocupa en la mayoría de nuestros hogares un lugar claramente destacado, excesivamente destacado. A veces, es como si la vida de toda la familia girara en torno al aparatito de marras, que lo hemos convertido en el “santa sanctórum”.

No es inusual llegar a casa, dejar la ropa de abrigo y, como si de un reflejo condicionado se tratara, conectar el televisor. Su presencia y compañía para algunas personas resulta absolutamente necesaria. Casi imprescindible diría yo. No sería exagerado afirmar que “dependen emocionalmente” en gran medida de la televisión. Es su droga, una droga que no se ingiere, que no hace falta ir a comprar, pero que es capaz de provocar una dependencia a veces tan tiránica como la que producen las "otras" drogas, las llamadas drogas químicas o sustancias de abuso.

Y es que, aunque cueste creerlo, hay dependencias producidas no por sustancias químicas sino por determinadas conductas. Son lo que los médicos psiquiatras llamamos Adicciones Comportamentales. Un compañero nuestro, excelente psiquiatra y gran investigador que se ha dedicado ha estudiar el tema con detenimiento las llama “Adicciones sin droga”. Si me lo permiten, vamos a reflexionar sobre los tipos de conductas que también pueden “perjudicar seriamente la salud”, y lo que todavía es peor, complicarnos la existencia nuestra y la de nuestras familias hasta límites insospechados.
 
La televisión, Internet, el sexo, las compras, los juegos de azar o los llamados deportes de riesgo, serían solo algunos ejemplos de este tipo de comportamientos capaces de producir en los casos más extremos, un perjuicio grave para la salud de la persona que los realiza y, en ocasiones, también, para su entorno familiar y social.

Ver cómodamente la televisión en compañía de la familia al acabar nuestra ajetreada jornada laboral; introducirse por las interesantes páginas de Internet buscando un dato necesario para el trabajo que tenemos que presentar en nuestro despacho; hacer apasionadamente el amor con nuestra pareja en un precioso apartamento de la sierra; o comprar lotería de Navidad, esa que nunca toca pero que siempre nos crea enormes expectativas, son conductas no sólo normales sino incluso positivas para la salud mental. Si no fuese así, todos los seres humanos estaríamos de una forma u otra enfermos. Todos seríamos adictos a algo y, en consecuencia, todos estaríamos dolientes de una u otra manera.

Cuando los médicos hablamos de “adicciones comportamentales” nos referimos a una serie de conductas que limitan, restringen o anulan la libertad de la persona, y las consideramos en consecuencia enfermedades siempre que arrastren tiránicamente a la persona a una práctica abusiva y desordenada, poniendo en peligro su armonía y equilibrio personal, familiar, social o laboral.

En nuestro país por ejemplo se juega mucho, y sino presten atención a algunos de los datos que manejamos. Se calcula que entre un 60% y un 80% de la población practica habitualmente juegos de azar. Un 12% jugaría de forma excesiva. Y un 3% aproximadamente serían personas claramente enfermas por el juego. Dicho de otra manera, en España tendríamos un millón y medio de personas que tienen problemas serios con el juego o sufren esta enfermedad. Los datos son obstinados y señalan con meridiana claridad como un comportamiento, que en principio es inocuo, puede llegar a convertirse en una enfermedad y alterar sensiblemente la vida de quien la padece. Algo parecido a lo que ocurre con el juego puede llegar a suceder con otro tipo de comportamientos o de conductas. Describamos alguna otra situación. Por ejemplo, la adicción al sexo.

La persona adicta al sexo practica la sexualidad de forma patológica, insistente, obsesiva. No como una forma de obtener una gratificación sexual o como un complemento del afecto y del amor, sino como un ritual compulsivo, reiterativo y sin control. El adicto al sexo tiene una necesidad imperiosa de consumar prácticas sexuales con personas anónimas, y además tiende a hacerlo de forma mecánica y casi siempre poco o nada satisfactoria. Los contactos sexuales se producen habitualmente de forma fugaz y con personas distintas y desconocidas. Se podría afirmar que el adicto al sexo realiza más una manipulación del cuerpo de la otra persona que una relación sexual como se suele entender habitualmente. Una vez que ha consumado el acto, aparecen frecuentemente sentimientos de culpa y autoreproches intensos que, sin embargo, no van impedir un nuevo contacto sexual en un intervalo de tiempo más o menos corto.

El denominador común de este tipo de alteraciones es siempre la pérdida de la libertad y del autocontrol. En las adicciones comportamentales como dicen los estudiosos del tema hay un desequilibrio entre lo que “podemos hacer”, lo que “debemos hacer” y lo que “queremos hacer”. Es decir, entre los saberes o capacidades, las normas o frenos y los impulsos o deseos.

En el momento actual, la ciencia médica y la neurofarmacología es capaz de proporcionar soluciones, aunque sean parciales, a este tipo de problemas. Soluciones, que con todos los peros y limitaciones que se quiera, permiten reducir muchos de los síntomas, disminuir el sufrimiento personal y familiar y sobre todo facilitar la aplicación de terapias psicológicas que, sin lugar a dudas, son absolutamente necesarias y prioritarias en estos problemas.

Que duda cabe que tomar una o varias “pastillas” no nos libera de una adicción, ni tampoco es capaz de cambiar la forma de ser de nadie, pero sí puede ayudar a corregir una impulsividad desmedida, paliar una afectividad patológica o reducir una ansiedad desproporcionada e incapacitante.

Un tratamiento farmacológico correctamente prescrito y adecuadamente seguido, puede ser a veces un primer paso, pero también un importante paso, para recuperar el autocontrol que el adicto ha perdido. Más adelante habrá que iniciar un cambio más profundo en la forma de pensar, de sentir y de interpretar la realidad. Habrá que intentar modificar incluso la estructura de la personalidad y desandar el camino andado, para conseguir superar las barreras y alcanzar la libertad que la adicción ha mermado.

Fuente: La Voz Libre
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lunes, 4 de abril de 2016

¿Por qué hay personas más enganchadas al móvil que otras?

Los españoles consultamos el móvil una media de 150 veces al día, tengamos o no notificaciones. Es fruto de lo que los expertos denominan "llamada imaginaria". Estos datos, publicados por la Sociedad de la Información en España de Telefónica en 2014, reflejan una tendencia imparable: cada vez se nos hace más difícil vivir sin smartphone. Pero, dentro del uso generalizado, hay usuarios más enganchados al móvil que otros. ¿A qué se debe? Rasgos de la personalidad como la impulsividad y la falta de autocontrol son claves para desarrollar esta adicción tecnológica, según un reciente estudio publicado en Psychonomic Bulletin & Review2.

"La tecnología no tiene componentes que por sí mismos puedan cambiar la conducta, como sí tiene el tabaco con la nicotina, por lo que el uso adictivo recae casi todo en características de cada persona", explica la psicóloga de la Universidad de Navarra, Charo Sádaba. “Así, es la propia personalidad, el propio carácter, la que va a determinar cuánto de peligroso es para ti un uso excesivo del teléfono”. La impulsividad o la falta de autocontrol ya estaban ligados al desarrollo de otro tipo de adicciones; sin embargo, y como remarcan los autores del estudio, no había hasta ahora investigaciones empíricas sobre que estos rasgos también estuvieran relacionados con la dependencia al móvil.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Temple en Philadelphia (EE UU), prueba que las personas que refieren hábitos más dependientes al teléfono son también aquellas que muestran una mayor tendencia a conseguir gratificaciones inmediatas y tienen una personalidad más impulsiva.

Los investigadores ofrecieron a un centenar de participantes una recompensa que iba multiplicándose cuánto más tarde aceptaban recibirla (la suma final era siempre 1.000 dólares). Además, a esos mismos individuos se les realizó una prueba para medir el control de sus impulsos: debían apretar un botón de respuesta cuanto veían unos estímulos determinados y abstenerse cuando eran del tipo contrario. El cruce de estos datos, junto al cuestionario sobre la dependencia al teléfono, daba como respuesta que los participantes más enganchados a los dispositivos electrónicos eran también aquellos que aceptaban las recompensas inmediatas más pequeñas y exhibían una falta de control sobre sus impulsos.

Así, la investigación responde a la pregunta “¿Qué lleva a las personas a estar enganchadas a sus teléfonos?” y concluye que se debe a que los individuos no pueden controlar sus impulsos. La creciente dependencia al móvil ha creado, incluso, nuevas patologías cada vez más extendidas, como la nomofobia (No-Mobile-phone-Phobia), el miedo a estar sin el móvil. “Es un miedo patológico que puede provocar un síndrome de abstinencia que no sería muy diferente al que despierta el alcohol o el tabaco”, explica el psicólogo Ismael Dorado.

Este tipo de adicciones tecnológicas afectan más a los adolescentes. “Están en una fase maduración y de formación de la personalidad, y uno de los elementos añadidos y característicos de esta fase es la falta de autocontrol. Porque están aprendiendo a controlarse y a ser autónomos”, razona la experta en el impacto de la tecnología en los jóvenes, Charo Sádaba. Debido a esta impulsividad y autocontrol, los adolescentes son uno de los grupos más dependientes del teléfono móvil.

Pero, no son los únicos. En España ya están disponibles terapias de desconexión para adultos. Varias cadenas hoteleras ofrecen packs de desintoxicación digital en los que se deja el teléfono móvil bajo llave en recepción. Sin embargo, los expertos advierten de que esto no resuelve el problema de fondo: la clave toda está en el autocontrol.

Fuente: El País
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