jueves, 5 de mayo de 2016

El mundo debate sobre las drogas

Desde hace más de 40 años, muchos Gobiernos libran una “guerra contra las drogas”. No obstante, los éxitos escasean y los costos humanos aumentan. Las Naciones Unidas debaten sobre el futuro de las políticas de drogas.
Las drogas están omnipresentes: hay legales como el alcohol, el café, la nicotina y varios psicofármacos; e ilegales como el cannabis, la heroína o las metanfetaminas. Según informaciones de las Naciones Unidas, en 2014 cerca de 250 millones de personas consumieron drogas ilegales. Eso equivaldría a una de cada 20 personas entre los 16 y 64 años de edad.
Esta demanda genera un gigantesco mercado negro que alimenta al crimen organizado con cerca de 330 mil millones de dólares estadounidenses al año. Y donde hay dinero, generalmente hay corrupción y violencia.
De ahí la importancia de las políticas de drogas: éstas están relacionadas al desarrollo, puesto que en algunas regiones del mundo la producción de drogas ilegales juega un papel central en la economía, así como a la hora de asegurar la supervivencia de los pequeños agricultores.
Además, están relacionadas con la salud, porque en muchos países los drogadictos son tratados como criminales y terminan en las cárceles en lugar de recibir atención médica y psicológica. Asimismo, el reuso de jeringas propicia la expansión de la tuberculosis y el VIH.
Las políticas de drogas también tienen que ver con cuestiones de seguridad. En Europa, por ejemplo, el negocio de la droga representa cerca de una tercera parte del volumen de ventas del crimen organizado, como informó Europol en mayo de este año. Además, algunas organizaciones terroristas se financian a través de este negocio.
La iniciativa latinoamericana
Por primera vez en 18 años se debatirá a nivel internacional, en Nueva York, sobre políticas de drogas: a partir del 19 de abril las Naciones Unidas celebran una Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre Drogas (UNGASS). La iniciativa de esta conferencia que durará tres días fue impulsada por México, Guatemala y Colombia. Estos países ven con ojos críticos la llamada “guerra contra las drogas” debido a su alto costo humano y social.
Esto no sorprende al escritor estadounidense Don Winslow, experto en cárteles mexicanos: “Estos países pagan con sangre el precio de la política prohibicionista”. En México, por ejemplo, más de 100.000 personas han muerto desde que en 2006 el expresidente Felipe Calderón ordenara al Ejército combatir a los cárteles de la droga. Según un estudio de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos, en algunos estados mexicanos la esperanza de vida ha disminuido por cinco años como consecuencia de la guerra contra las drogas.
A principios de la década de los 90, el expresidente colombiano César Gaviria todavía defendía este enfoque. Hoy día, aboga por uno nuevo. En entrevista con DW recuerda que en los últimos 20 años Colombia ha fortalecido a su Policía, al Ejército y a la Justicia y que ahora posee el mayor Ejército de América Latina. “A pesar de ello, Colombia sigue siendo un productor y exportador de drogas”, dice el exmandatario y agrega: “Hemos intentado todo. No nos sirvió de nada. Es hora de que el mundo ponga fin a la criminalización del consumo de drogas”.
Una política alternativa
También el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, ha cambiado de postura y exige que se legalice el consumo de drogas. En un ensayo publicado por el semanario alemán Der Spiegel escribe que la guerra contra las drogas se ha convertido en una guerra contra los humanos.
Ya existen alternativas al enfoque represivo. Cada vez más Estados experimentan con modelos de descriminalización del consumo de drogas, y buscan afrontar el problema con un enfoque centrado en la política de salud. La reunión de la ONU mostrará el camino que deberá seguir la comunidad internacional.

Fuente: Terra.es

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