jueves, 8 de septiembre de 2016

Drogodependencias alerta de un repunte de adicciones a la heroína

La Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga (Aclad) ha dado la voz de alarma ante un repunte del consumo de heroína. Sin contar aún con un balance pormenorizado de la actividad que desarrollan, la percepción de los profesionales que atienden las consultas en el centro asistencial de la Grela es que este año están llegando nuevos casos de una adicción que marcó la década de los ochenta.
«En lo que va del 2016, vuelven a aumentar de forma llamativa las demandas de primeras atenciones por heroína, es algo que estamos viendo en el día a día», explicó Maite Lage, psicóloga de Aclad. «El tema de la heroína estaba prácticamente muerto, llevábamos años sin notar nuevos casos», recalcó.
No son recaídas
El incremento de las consultas no se debe por tanto a las recaídas de antiguos usuarios, que vienen recurriendo al centro en algunos casos desde hace lustros. A expensas de lo que se derive del balance estadístico una vez se cierre el ejercicio, por la práctica diaria han detectado que el nuevo perfil de los que demandan asistencia por adicción a la heroína es de «personas no muy jóvenes, pero tampoco mayores, de unos treinta años, que hasta ahora no pedían tratamiento», indicó la especialista.
Lage apunta que, no obstante, la heroína sigue siendo una sustancia que no genera el volumen más elevado de pacientes. Según la última memoria anual de Aclad, el cannabis continúa posicionándose como la droga por la que recurren al centro el porcentaje más elevado de usuarios en demanda de atención, hasta el 41 %, seguido por cocaína, que genera otro 28 % de los casos nuevos, mientras que la heroína en el 2015 provocó el 11 % de las peticiones de tratamiento.
Según la experiencia con la que cuenta el equipo asistencial, el consumidor de heroína tarda al menos seis meses en acudir a pedir ayuda, por lo que valoran que en todo caso este goteo de nuevos heroinómanos deja a las claras que «la heroína está volviendo a moverse en el mercado, no solo en A Coruña».
A juicio de la psicóloga, a falta de que se realice un estudio en profundidad acerca de este fenómeno, todo apunta a que probablemente el repunte en el consumo de una sustancia que en décadas pasadas marcó un antes y un después en la asistencia a drogopendencias tiene que ver con que «ha bajado el nivel de alerta frente a ella», señala Lage, que recuerda las campañas realizadas entonces para frenar el avance de una toxicomanía que, además, se relacionaba con la transmisión, ligada a compartir jeringuillas, de enfermedades infecciosas como el VIH.

Fuente: La Voz de Galicia

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