viernes, 29 de septiembre de 2017

Taller para dejar de fumar

El día 3 de octubre se inicia el taller para dejar de fumar en el GARA de Alcoy, en la Calle El Camí, 40.
Las ocho sesiones de las que consta el taller tendrán lugar los martes a las 19h.
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jueves, 28 de septiembre de 2017

Feria Solidaria

El sábado día 30 de octubre, en el Paseo Cervantes de Alcoy, de 17 a 20h, diversas entidades sociales de Alcoy, entre las que se encuentra el Centro de Día de la Fundación AEPA, participarán en este evento solidario en el que se dan a conocer a la población.
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lunes, 25 de septiembre de 2017

Pepita Nuggets, corto de animación sobre las drogas


En este corto titulado “Nuggets” y dirigido por Andreas Hykade y a Angela Steffen, un sencillo kiwi descubre una curiosa sustancia amarilla. A lo largo de su paseo por la vida, se topa con ella en varias ocasiones. Una interesante manera de describir la verdad detrás de la relación con las drogas.
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lunes, 18 de septiembre de 2017

En ruta con la Diputación de Alicante


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jueves, 15 de junio de 2017

El declive de la atención en las adicciones

En los últimos años se ha abierto un debate con respecto a la conceptualización y el abordaje de las adicciones. Por un lado, se encuentran los profesionales que, tras años de trabajo en este campo, tienen una visión integral y atribuyen los problemas de drogas a un conjunto de factores biológicos, psicológicos y sociales. Y, por otro lado, en los últimos años ha cobrado fuerza un enfoque reduccionista que considera la adicción como una enfermedad cerebral crónica y con recaídas.
A consecuencia de este debate, la Red por un Enfoque Integral en las Conductas Adictivas (REICA), de la que forma parte el Consejo General de la Psicología (COP), se ha pronunciado al respecto, reclamando al Gobierno una atención integral desde el enfoque biopsicosocial para los problemas de adicciones en nuestro país.
Ante una problemática tan compleja, Infocop ha querido dedicar esta sección de En Portada a repasar las bases científicas sobre las que se sustenta el abordaje de las adicciones, así como a los intereses y consecuencias que se derivan de cada uno de los modelos de intervención.
El modelo biopsicosocial surge en la década de los 70, en contraposición al pensamiento lineal causa-efecto del modelo biomédico, asumiendo como causa un conjunto de elementos que interactúan entre sí, y estableciendo una relación de interdependencia entre las partes. Fue el médico George Engel quien propuso este modelo, condenando el reduccionismo al que se veían expuestos problemas complejos como los trastornos mentales.
En esencia, el modelo biopsicosocial plantea que los factores biológicos, psicológicos y sociales, juegan un papel importante en el desarrollo de enfermedades, trastornos o problemas psicológicos, en este caso las adicciones. De esta forma, los seres humanos son conceptualizados como sistemas complejos, lo que implica que las adicciones son causadas por múltiples factores y no por un factor único. Este modelo afirma que son los factores genético/biológicos, psicológicos y socioculturales, los que contribuyen al consumo de sustancias y todos ellos deben ser tenidos en cuenta para la prevención y el tratamiento de las mismas.
En concreto, el componente biológico busca causas de la adicción derivadas del funcionamiento del organismo, como por ejemplo la genética o la estructura cerebral; el componente psicológico estudia causas como la falta de auto-control, la confusión emocional o los pensamientos negativos, entre otras; y el aspecto social investiga cómo los diferentes factores sociales, como por ejemplo el nivel socioeconómico, la cultura, la pobreza, la tecnología o la religión, pueden influir en las conductas adictivas (ver el esquema de la siguiente figura: Representación gráfica del tipo de variables implicadas en el modelo biopsicosocial, tomada del documento elaborado por la Comisión Nacional de Formación Asociación Proyecto Hombre, 2015).

En contraposición al modelo biopsicosocial, se está extendiendo el modelo de enfermedad que considera la adicción como una enfermedad cerebral crónica y recidivante, lo que implica tratar la adicción como cualquier otra enfermedad crónica, como por ejemplo, la diabetes o las enfermedades del corazón, de modo que no debería buscarse la curación, sino el manejo de las inevitables recaídas.
Sin duda, la entidad que más ha contribuido al desarrollo, expansión y financiación de este modelo reduccionista, ha sido el NIDA norteamericano (National Institute on Drug Abuse), que, con su defensa de la adicción como una enfermedad crónica del cerebro, ha conseguido convertir una hipótesis buscada incansablemente, en un dogma sin demostrar empíricamente.
De esta forma el NIDA define la adicción como “una enfermedad crónica del cerebro con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de drogas, a pesar de las consecuencias nocivas”. Aunque considera el inicio del consumo de drogas como algo voluntario, supone que su uso conlleva cambios cerebrales irreversibles, que afectan al juicio, toma de decisiones, conductas compulsivas y destructivas. También defiende la predisposición genética de la adicción, sin embargo, reconoce que no hay un solo factor que determine quién va a ser adicto; y asume que con frecuencia el uso de drogas lleva a la aparición de distintos trastornos mentales (la denominada patología dual). Por otro lado, a pesar de insistir en la cronicidad y el proceso de recaída, considera la adicción como una enfermedad tratable, que recomienda que se aborde con una combinación de medicamentos (aunque para la mayoría de las drogas no hay tratamientos farmacológicos eficaces) y terapia conductual. Todo ello, en torno a la afirmación de que el uso persistente de una droga produce cambios a largo plazo en la estructura y la función cerebral.
En resumen, el modelo reduccionista considera la adicción como una enfermedad crónica del cerebro, caracterizada por la recaída, en un contexto social, con un claro componente genético, con significativas comorbilidades con otros trastornos físicos y mentales.
Tal y como explica detalladamente Becoña en su artículo publicado en la revista Papeles del Psicólogo (2016), este modelo defendido por el NIDA aparece claramente reflejado en el DSM-5 y su conceptualización del Trastorno por Consumo de Sustancias. Esta última versión del manual introduce importantes cambios con respecto al DSM-IV, lo que ha provocado que caiga en desuso, ante la evidencia de que su última versión responde más a intereses comerciales que científicos, y que ha sido elaborado por supuestos expertos que, en una inmensa mayoría de los casos, tienen vínculos estrechos con la industria farmacéutica.

En este contexto, es evidente que la financiación de la investigación ha estado sesgada, promoviendo estudios en busca de fármacos útiles para el tratamiento de la adicción y en busca de pruebas de neuroimagen que pudieran demostrar los cambios estructurales cerebrales que se asumen desde este modelo, sin mucho éxito hasta la fecha.
Sin embargo, frente a este empeño por hacer imperar un modelo con escasa base científica, son numerosas las voces dentro y fuera de nuestro país que se han alzado para denunciar una campaña, cuyos mayores damnificados son los propios usuarios, aportando pruebas inequívocas de que el modelo de enfermedad cerebral es “científicamente inválido, peligroso, socialmente inaceptable y perjudicial para los adictos” (Puerta y Pedrero, 2017). En concreto, algunos ejemplos de profesionales que están luchando por contrarrestar la postura del NIDA son: la Addiction Theory Network, algunas de las Agencias de Salud de Estados Unidos que están promoviendo un modelo de intervención centrado en el paciente, o la REICA desde nuestro país.
Aunque la extensa investigación financiada por el NIDA ha logrado confirmar algunas de las suposiciones del modelo de enfermedad cerebral, para poder demostrar la autenticidad de un modelo, no basta con la acumulación de pruebas que lo avalen (que además en este caso son pocas), sino que se debería conseguir que no haya pruebas que la refuten, tal y como argumentan Puerta y Pedrero (2017). A continuación, se mencionan brevemente algunos de los argumentos y estudios basados en la evidencia científica, que rebaten las afirmaciones del modelo de enfermedad cerebral para las adicciones.
En primer lugar, existen numerosos datos que demuestran que la adicción no es crónica, sino que es un proceso recuperable. Se ha observado que un porcentaje muy alto de adictos (no menos del 80%, según encuentra Heyman en una revisión de los estudios epidemiológicos estadounidenses, 2013), se recuperan de su adicción; es más, el 75% de los que dejan el consumo, lo hacen de forma espontánea, es decir sin ningún tipo de ayuda (Carballo, Fernández-Hermida, Secades-Villa, Carter, Dum y García-Rodríguez, 2007). De hecho, se ha comprobado que una de las principales causas de recaída y cronicidad es, precisamente, creerse el modelo de enfermedad: el hecho de que el paciente crea que nunca se va a recuperar por completo, le lleva a interpretar que los cambios no dependen de sí mismo.
En segundo lugar, se han encontrado cuantiosos argumentos que refutan la tesis de que los cambios estructurales que sufre el cerebro se puedan considerar una prueba del modelo reduccionista. Es un hecho que el cerebro, gracias a su plasticidad, sufre cambios estructurales, unos temporales y otros permanentes. Sin embargo, dichos cambios no son exclusivos de personas drogadictas, sino que se observan también en personas con otro tipo de conductas adictivas sin sustancia (como el juego patológico, el juego online o la adicción a comer), o incluso en aquellos que han sufrido cualquier experiencia vital intensa. Esto demuestra que los cambios cerebrales no son causa-efecto en las adicciones, sino que pueden deberse simplemente a la experiencia, o a otras condiciones aledañas a la adicción, como la pobreza (Lipina, y Posner, 2012) o la mala alimentación (Pfefferbaum, Adalsteinsson, y Sullivan, 2006). De hecho, a partir de dos pruebas de neuroimagen cerebral, no se puede determinar cuál de ellas corresponde a un adicto y cuál no. Es más, también se ha observado que los déficits asociados a la adicción tienden a revertir con la abstinencia, lo que implica que el cerebro no queda irreversiblemente dañado por las sustancias (Bartsch et al, 2007; Bühler y Mann, 2011).
En tercer lugar, también es fácil poner en duda la base genética de adicción defendida por el modelo reduccionista. A pesar de la cantidad ingente de estudios que se han dedicado a ello, no hay ningún hallazgo que permita predecir a partir de las pruebas de ADN quién es o será adicto. La predicción genética, con respecto a la adicción, es igual que una simple historia familiar de consumo.
En cuarto lugar, los datos muestran que, con mucha frecuencia, los adictos no tienen otros trastornos mentales, por lo que hablar de "patología dual" no está justificado. Se ha comprobado que la sintomatología psicopatológica es máxima en los momentos iniciales del tratamiento, pero empieza a descender rápidamente y lo hace de forma continuada a medida que se consolida la abstinencia, alcanzando tras unos meses (entre 3 y 6), niveles de normalidad en la mayor parte de los casos (Pedrero, Puerta, Segura y Martínez, 2004). A causa de la asunción, por parte de los defensores del modelo de enfermedad, de que el adicto no es un enfermo solo por consumir drogas, sino que además presenta otra patología mental o cerebral, se han creado numerosas etiquetas asociadas al consumo de drogas. Esta perspectiva, sumada a la cronificación de la adicción, lleva inevitablemente al consumo de fármacos de por vida, sin importar las consecuencias que ello conlleva para estas personas.
Por último, y viendo todo lo expuesto, vemos que se está procurando una medicalización extrema de las adicciones, incluso en los casos (la mayoría) en los que no está justificada. Todo ello, a pesar del estrepitoso fracaso en el desarrollo de tratamientos farmacológicos, teniendo en cuenta la cantidad de dinero y esfuerzos invertidos.
Todos estos argumentos no implican que no se reconozca el papel que tiene la parte biológica del individuo en tener o no una adicción. Lo que queda suficientemente demostrado es que no es la única “causa”, ni es posible explicar todos los aspectos de la adicción sólo a través de la biología.
Aunque este movimiento reduccionista de la adicción surge en EE.UU., la situación en nuestro país es muy parecida. Se está extendiendo la idea de que la adicción es una enfermedad, reforzada por intereses económicos, con el consiguiente riesgo para los usuarios adictos.
Fue en el año 1985, ante el incremento de las drogodependencias y como respuesta a la alarma social imperante, cuando en España se pone en marcha el Plan Nacional sobre Drogas, que se crea en torno al planteamiento de que la adicción es un problema de salud tanto individual como pública, que no se puede abordar sin contar con los factores sociales que lo condicionan.
De este modo, la red asistencial española se creó desde una perspectiva integral en la que los dispositivos asistenciales acompañaban el tratamiento psicosocial, con una exhaustiva evaluación y tratamiento de las complicaciones biológicas asociadas al consumo. Durante años, este modelo flexible ha estado dando una respuesta efectiva a las necesidades de nuestro país, con unos niveles de calidad muy buenos. Además, la visión de las adicciones desde una perspectiva biopsicosocial, ha permitido incluir intervenciones preventivas en España, que han contribuido a reducir considerablemente la prevalencia de personas con adicción.
Sin embargo, en los últimos años, gracias a la proliferación de defensores del modelo de enfermedad, estamos viviendo el declive paulatino de la red asistencial española de las adicciones: se está justificando la desaparición de las redes especializadas, ajenas a esta visión limitada y parcial, y se pretende reubicar de forma exclusiva el tratamiento de los drogodependientes en la red psiquiátrica estándar. Estos cambios se han ido dando en un entorno de crisis y recortes, amparándose además en la existencia de la, ya comentada, patología dual.
Aunque se carece de publicaciones con datos concretos que cuantifiquen las consecuencias que está teniendo el modelo de enfermedad en el cambio asistencial de nuestro país, son numerosos los profesionales que afirman que, ante la demanda de atención, se están adoptando alternativas de tratamiento sin tener en cuenta la evidencia científica. Por ejemplo, Domingo Comas (2017), doctor en Ciencias Políticas y Sociología, en su artículo relata una imagen desoladora de la asistencia a drogodependientes causada por la desaparición de los programas de intervención de carácter integral y biopsicosocial, lo que conlleva una carencia de recursos reales para las personas con trayectorias graves de dependencia. Según la experiencia diaria de Comas, aunque todavía sobreviven algunos centros especializados en drogodependencias, habiendo desaparecido por completo en algunos territorios españoles, los profesionales que pretenden hacer una intervención integral de carácter biopsicosocial, carecen de los medios y los apoyos para atender las necesidades de los usuarios. Aunque en los planes de algunos dispositivos aun figura que trabajan desde esta perspectiva, el trabajo real de en los últimos años se ha convertido en una pelea por demostrar que ciertas actividades básicas son necesarias para la intervención.
En definitiva, queda demostrado que el modelo biopsicosocial, que tiene en cuenta los factores biológicos, psicológicos, culturales, sociales e individuales, es el modelo que, de forma más rigurosa y lógica, atiende las pruebas científicas sobre la naturaleza de la adicción. Son muchas las aportaciones de la psicología en la comprensión, evaluación, prevención y tratamiento de las adicciones; destacando, por ejemplo, las técnicas motivacionales, las técnicas de deshabituación psicológica o las técnicas de prevención de la recaída, entre otras (Becoña, 2016). Evidentemente, nuestra formación profesional nos lleva a entender al ser humano de modo integral, no parcializado ni reduccionista.
Tal y como proclama la REICA en su documento, es imprescindible que se mantenga una atención especializada, centrada en la persona y en su desarrollo, desde un enfoque integral biopsicosocial. Si queremos abordar de forma adecuada el problema social e individual de las drogadicciones, hay que luchar por conservar “una red asistencial amplia y flexible, con la participación de organizaciones sociales, internacionalmente reconocidas, en permanente adaptación a una realidad cambiante”. De la misma forma que “se deben continuar impulsando programas preventivos multicomponentes e intersectoriales que promuevan la implicación de las familias, la escuela, las empresas y centros de trabajo y la sociedad en su conjunto”.


Fuente: Infocop
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lunes, 12 de junio de 2017

Negar el placer es una mala política preventiva de adicciones


Las conductas que son premiadas con el placer no se eliminan exclusivamente con el miedo, las normas y las prohibiciones. Intentar comprender y, en su caso, modificar las conductas de las personas sin tener en cuenta las emociones positivas, la satisfacción y las mil maneras que adopta el placer, incluida esa que llamamos felicidad, es vivir fuera de la realidad.
Hay dos cosas que enturbian el debate sobre prevención y placer. La primera, un concepto erróneo de hedonismo que lo identifica con el placer inmediato y el exceso, y la segunda, que en materia de drogodependencias seguimos instalados en una ideología puritana: si negar el placer es una mala estrategia preventiva, estigmatizarlo es aún peor. No ocurre así en otros sectores, como la publicidad, que comprendió hace tiempo la importancia de las emociones positivas.
Hedonismo y epicureísmo
Aunque la palabra placer no aparece por ninguna parte en los programas de prevención, el término "hedonismo" figura como factor de riesgo en demasiados textos preventivos. Sin ir mas lejos, la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 no menciona ni una sola vez el placer, pero la palabra problemas aparece 36 veces. La conclusión es simple: si solo prestamos atención a los problemas, solo encontraremos problemas, ya sea investigando o diseñando programas. La idea de un placer ciego y sin medida es una tergiversación del hedonismo en cualquiera de sus variantes filosóficas. Seguramente la modalidad más conocida de hedonismo sea el epicureísmo, en ella se distingue entre los placeres físicos y espirituales, se reconoce el valor de la moderación y del equilibrio y se apuesta por una adecuada gestión del placer en la búsqueda de la felicidad. Epicuro daba mucha importancia a la amistad y al placer de la conversación, entendida como algo más que intercambiar bits informativos.
Qué dicen los jóvenes
Cuando preguntamos a los jóvenes sobre el consumo de alcohol y drogas, mayoritariamente responden en una línea epicúrea: placer sí, pero sin perder el control ni hacernos daño a nosotros mismos ni a otros. En un estudio etnográfico reciente llevado a cabo en la Comunidad de Madrid, los jóvenes de entre 16 y 27 años manifiestan que lo que buscan cuando salen de marcha es aumentar la sensibilidad, potenciar las relaciones, desinhibirse y romper con la rutina de la semana; "Coger el puntillo" o "descontrolar controladamente", según sus propias palabras. No buscan el "desfase", ni el "colocón", ni "descontrolar", aspectos todos ellos que consideran negativos. De hecho, califican de "pasados", "desfasados", "paposos" o "violentos" a los que lo practican. En definitiva, sus testimonios hablan del deseo de administrar el placer sin perder el control (otra cosa es cuántos los consiguen), con la única excepción de pertenecer a algún grupo minoritario que fomente o justifique el desfase y el exceso. En relación con los valores de los jóvenes y sus consumos, se puede visitar este documento, particularmente lo que dice sobre el grupo incívico/desadaptado.
El exceso y la adicción no se relacionan con el placer, sino con la ansiedad.A muchos niños pequeños le gustan los pasteles, pero tienen que aprender que, por comerse una docena, no disfrutarán más. El placer acabará pronto y el malestar lo sustituirá. Quien a pesar de pasarlo mal y de sufrir indigestión se engancha a esos excesos no lo hace por placer, sino por otro motivo... Puede ser que no le enseñaran a comer pasteles cuando era pequeño, que asociara pasteles con afecto -y cuando necesita uno, recurre a lo otro-, que obtuviera un placer secundario cuando se ponía malo después de un atracón, o que desee desquitarse de lo que no le dejaron hacer de pequeño o cualquier otra cosa, pero no lo hace por placer.
Cultivar el placer como estrategia preventiva.
El placer o los placeres se pueden educar para disfrutar más. Desde los ligados a las principales funciones corporales -degustar es algo más que comer-, hasta los ligados al disfrute estético o intelectual, o los que nos proporciona la interacción con otros, como por ejemplo, a través del arte de la conversación que tanto valoraba Epicuro. Cultivar los placeres es lo contrario de abusar, atiborrase o pasarse.
No hay placeres bajos y elevados; estamos hechos de materia, emociones, pensamientos, conductas, valores... por lo que lo más inteligente es combinar los físicos con los intelectuales y aquellos que realizamos nosotros mismos -por ejemplo, pescar- con aquellos que disfrutamos como espectadores -por ejemplo, escuchar música-.
Pero hablar de placer, de educación, de sensibilidad y de la felicidad nos remite al modelo cultural y educativo. No es lo mismo tener como objetivo potenciar al máximo nuestra sensibilidad, nuestras capacidades físicas, intelectuales, emocionales y relacionales como modo de alcanzar un desarrollo integral, armonioso y feliz, que prepararnos para la dinámica de consumir/competir/ganar, aceptando la lógica binaria del éxito o el fracaso. No es lo mismo preparase para una batalla o una competición que para sacarle partido a la vida disfrutando de nuestras potencialidades.
En los años 50/60 se demostró que algunas ratas que disponían de la posibilidad de autoadministrarse drogas podían llegar a tomarlas hasta morir. Otro experimento de los años 70/80 demostró que solo ocurría si las condiciones de experimentación obligaban a las ratas a vivir en jaulas pequeñas y solitarias. Si vivían en compañía de otras ratas en unas condiciones agradables (se construyó una especie de parque de recreo para el experimento), solo consumían de vez en cuando y no se enganchaban. Es más, algunas adictas enjauladas consiguieron desengancharse en el parque de recreo. Parece que en condiciones normales, los animales no se se exceden.
La idea de que todos deseamos el exceso pero nos reprimimos es falsa. Los que abusan y los adictos no se relacionan con el placer, sino que huyen del malestar, de la ansiedad o el aislamiento. Beber, comer, drogarse, comprar, consumir más allá de lo que se desea hasta hartarse o pasarse no es placentero, normalmente significa el fracaso de intentar quedarse justo en el punto en que sí lo es.

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jueves, 8 de junio de 2017

Los reincidentes en alcohol y drogas perderán el carné y serán evaluados por Sanidad

No hace falta que se vea envuelto en un accidente. Si da positivo en dos test de alcoholemia o drogas en un período inferior a dos años pasa a ser considerado un «adicto». El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ayer informó de que a los conductores reincidentes con dos sanciones de alcohol y drogas «les será retirado el permiso de conducir por falta de aptitudes psicofísicas y serán remitidos a la autoridad sanitaria». Los jefes provinciales de Tráfico les aplicarán la pérdida de vigencia del permiso y no tendrán que hacer los cursos de recuperación por puntos, sino rehabilitarse de su problema de dependencia de estas sustancias, tal y como adelantó LA RAZÓN en febrero pasado. Sólo entonces podrán volver a conducir.
La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), ayer informó de que el seis por ciento, aproximadamente 65.000 conductores que han acudido el último año a los cursos de recuperación total o parcial de puntos, era por alcohol o drogas. «He visto a gente que venía incluso con una botella en la mano cuando esto es un problema de salud pública, esta gente lo que en realidad necesita es desintoxicarse», dijo José Miguel Báez, presidente de CNAE. No obstante, también apuntó la convivencia de que estos conductores, una vez rehabilitados, hagan un «curso de mentalización» sobre los efectos del abuso de estas sustancias en la conducción.
La medida acordada ayer en el Comité de Seguridad Vial, dejaría fuera de la carretera a cerca de 20.000 conductores, según los últimos datos de la DGT, que no ha ocultado su preocupación por el hecho de que 17.160 conductores hayan sido sancionado dos veces en los últimos tres años y otros 1.854 en tres ocasiones en el mismo período por condicir con tasas de alcohol superiores a las permitidas. En el caso de las drogas, hay 932 ususarios con dos sanciones en los últimos tres años y otros 167 con tres. Las provincias que registran más infractores reincidentes por alcohol y drogas son Barcelona, Madrid, Sevilla, Pontevedra y Málaga.
Para llevar a cabo la medida que pretende la DGT no se necesita siquiera cambiar la legislación. El artículo 36 del Reglamento General de Conductores establece que las personas que abusen del alcohol o tengan dependencia o trastornos inducidos por esta sustancia no podrán renovar su carné.
«Pegasus» para vigilar adelantamientos a ciclistas
La DGT está especialmente concienciada con los colectivos más vulnerables, como los ciclistas. De hecho, prevé poner en marcha un plan especial de protección que incluye la vigilancia con medios aéreos y terrestres para reducir la siniestralidad. Según datos consolidados de 2015, los usuarios de bicicletas se vieron implicados en 7.186 accidentes en los que fallecieron 58 ciclistas, mientras que 652 resultaron heridos y hospitalizados. En lo que llevamos de 2017, 19 ciclistas han fallecido en las carreteras, cuatro más que en la misma fecha del año pasado. El ministro del Interior reunió ayer a la Asociación de Ciclistas Profesionales y a la Federación Española de Ciclismo para informarles de las medidas a adoptar. De momento, ya les pidió un mapa de las vías interurbanas más frecuentadas por los ciclistas con la intención de establecer una mayor vigilancia. Los helicópteros «Pegasus» se encargarán de comprobar que se respeta la distancia de seguridad de 1,5 metros para adelantamientos a usuarios de las dos ruedas y se coordinará con los agentes de Tráfico para comunicar la multa en el acto. Alfonso Triviño, portavoz de la Asociación de Ciclistas Profesionales, ayer confirmó que la DGT también está estudiando seriamente incorporar la figura del guardia civil camuflado de ciclista para sancionar a quienes no respetan la distancia obligatoria en adelatamientos, tal y como adelantó este periódico.
Reducción de velocidad
Tráfico reducirá los límites de velocidad en las vías más frecuentadas por ciclistas todos los fines de semana del año en horario de mañana.
Más controles
La DGT incrementará los controles de alcohol y drogas en entre las 7:30 y 8 de la mañana los fines de semana en aquellos carreteras convencionales que coincidan rutas ciclistas con la salida de discotecas o lugares de ocio. En concreto, se pretende aumentar en 100.000 los controles de alcohol y en 30.000 los de drogas.
Avisos a través de App
Comobity, la App gratuita de la DGT, avisará con antelación al resto de usuarios de la vía de la presencia de ciclistas en su recorrido.
Campañas
Tráfico hará una nueva campaña de concienciación antes del verano basada en testimonios reales de personas que han sufrido accidentes o de sus familiares.
Infraestructuras
Se pondrán en marcha medidas innovadoras para mejorar la seguridad de los ciclistas y aumentar la seguridad de los desplazamientos: señales inteligentes, marcas de separación de 1,5 m.
Causas penales
Los procedimientos sancionadores en materia de tráfico que acaben archivándose por la vía penal continuarán por la vía administrativa –cosa que no ocurría hasta ahora–, una demanda del colectivo ciclista.

Fuente: La Razón
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lunes, 5 de junio de 2017

La adicción al móvil y a los juegos de azar entra en los institutos de Dénia

Las nuevas tecnologías traen consigo adicciones desconocidas hasta hace bien poco. Los teléfonos móviles, internet o las redes sociales se unen a otras viejas conocidas como los juegos de azar, todos ellos al alcance de cualquier mano.
Con el objetivo de concienciar a los más jóvenes en el uso de las nuevas tecnologías, durante el segundo y tercer trimestre de este curso escolar 2016/2017, la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas (UPCCA) de la Concejalía de Bienestar Social ha implantado dos nuevos programas relacionados con la prevención de la adicción al teléfono móvil (PrevTec 3.1) y los juegos de azar (Ludens) creados por la Universidad de Valencia y acreditados por la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana.
Un total de 263 estudiantes de 3º de ESO y 1º de Formación Profesional Básica han participado en el programa PrevTec 3.1. Los objetivos del programa son informar sobre las adicciones tecnológicas (más concretamente en el teléfono móvil), sensibilizar sobre las consecuencias negativas de la adicción y entrenar en las habilidades necesarias para prevenir estos problemas adictivos. Se han utilizado recursos puramente educativos como son la exposición oral, debates sobre cuestiones planteadas en viñetas o testimonios en video, así como entrenamiento en autoregistros y habilidades para el autocontrol.
El programa Ludens, por su parte, se ha impartido en los meses de abril y mayo entre todos los grupos de 1º de Bachillerato y 2º de Formación Profesional Básica de los tres institutos, llegando a un total de 251 alumnos.
El alumnado ha recibido información y sensibilización sobre el problema de la adicción al juego, las características y los patrones de uso del juego de azar (tradicional y online) y la incidencia del juego problemático y la adicción al juego, a Además de reflexionar, mediante debates, sobre la adicción a los juegos de azar.

Fuente: Denia.com
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Los hombres quintuplican las infracciones al volante por alcohol y drogas de las mujeres

Los hombres cometen cinco veces más de infracciones de tráfico relacionadas con el consumo de alcohol y drogas al volante que las mujeres conductoras, cuya tasa de mortalidad es la mitad que la de los varones al volante.
Son algunas de las conclusiones del estudio "Mujeres conductoras en España.Implicación en accidentes de tráfico y comparación con los conductores varones", elaborado por la Fundación Eduardo Barreiros y la Universidad Politécnica de Madrid.
Con datos de la población extraídos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2011 a 2013, con los correspondientes a las expediciones del carné de conducir, el censo de conductores y las cifras de mortalidad y accidentalidad de los últimos diez años con análisis de 200.000 siniestros, el informe revela diferencias entre mujeres y hombres.
"La mujer respeta más la norma, no asume tantos comportamientos de riesgo que los hombres, y eso se traduce en menos accidentes y menos víctimas", ha asegurado antes de la presentación oficial del estudio en la Fundación Mapfre Blanca Arenas, una de las investigadoras.
Y en esas diferencias al volante los analistas han descubierto que, si los implicados en un accidentes son dos conductores varones, el resultado es más trágico, es decir, hay más muertes o los heridos son más graves que si ese mismo siniestro lo sufren dos automovilistas mujeres.
Además, ellos sufren el doble de accidentes que ellas, cometen cinco veces más infracciones por alcohol y drogas que las segundas, en tanto que tanto unos como los otros tienen un comportamiento similar en el caso de que su antigüedad al volante no llegue a los cinco años.
Por tipos de accidentes, la estadística estudiada también arroja diferencias, ya que los hombres se ven más implicados en atropellos, vuelcos y colisiones frontales, mientras que las mujeres superan los choques por alcance y las salidas de vía.
Es en las colisiones por alcance donde hay más diferencias. Las mujeres protagonizan más impactos de este tipo por diversas causas, que van, apunta el estudio, desde un tiempo de reacción mayor y mantener menor distancia de seguridad hasta frenar con menos intensidad si el vehículo que precede lo hace más bruscamente o tener menos atención.
Respecto a la velocidad, en todas las edades ellos incumplen más los límites, lo mismo que sucede con las infracciones relacionadas con las drogas y el alcohol.
A juicio de Arenas, conclusiones como estas pueden hacer reflexionar sobre políticas de formación a los conductores, pues se podría incidir en el respeto a las distancias de seguridad o en la percepción del riesgo.
Porque los hombres al volante, dice una de las ocho conclusiones, asumen más riesgo pero también perciben mejor las situaciones peligrosas que las mujeres. Ellas superan a los hombres en distracciones y en llevar caducada la ITV.


Fuente: Público
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jueves, 1 de junio de 2017

Guía para la prevención de la adicción al juego y las apuestas online


DESCARGAR MONOGRAFÍA

Centro de Documentación sobre Drogodependencias y Otros Trastornos
Adictivos “Dr. Emilio Bogani Miquel” (CENDOC BOGANI)
PMD / UPCCA-Valéncia
Regidoria de Sanitat, Salut i Esports
Ajuntament de Valencia
www.cendocbogani.org
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lunes, 22 de mayo de 2017

Las personas con adicciones y obesidad comparten problemas para controlar su conducta y sesgos en su toma de decisiones

El próximo mes de julio, entre los días 3 y 7, la ciudad de Oviedo acogerá el III Congreso Nacional de Psicología, un encuentro organizado por el Consejo General de la Psicología (COP), que se constituirá como una cita ineludible para todos los profesionales y estudiantes de la Psicología, en sus vertientes investigadora y profesional.
A lo largo del evento, que dispone de un programa amplio, diverso, exigente y muy participativo, intervendrán, a través de diferentes actividades y encuentros, algunos de los profesionales y científicos más destacados de las distintas áreas de la Psicología.
Entre los diferentes conferenciantes, el Congreso contará con la presencia de Antonio Verdejo García, Profesor Titular del Monash Institute of Cognitive and Clinical Neuroscience (Monash University, Melbourne, Australia) e investigador adjunto del Centro de Tratamiento de las Adicciones “Turning Point” (Melbourne, Australia).
Antonio Verdejo es doctor en Psicología por la Universidad de Granada y Máster en Aspectos Psicológicos y Biomédicos de la Salud y la Enfermedad, y cuenta con más de 150 artículos científicos, incluyendo publicaciones en PNAS, Biological Psychiatry o Neuropsychopharmacology.
Antonio Verdejo García
Concretamente, durante el encuentro, impartirá la ponencia titulada Deconstruyendo el constructo de impulsividad: Mecanismos cognitivos y cerebrales, donde presentará interesantes datos en torno a este constructo.
Para hablarnos en profundidad sobre este tema, Infocop Online ha realizado la siguiente entrevista a Antonio Verdejo:
ENTREVISTA
A modo de introducción, sabemos que en los últimos años su actividad investigadora se ha centrado en los campos de la Adicción, la Obesidad y la Rehabilitación de las Funciones Ejecutivas. ¿Podría decirnos por qué surgió el interés por su estudio?
Las personas con adicciones y obesidad comparten problemas para controlar su conducta y sesgos en su toma de decisiones. Mi investigación intenta entender los mecanismos neuropsicológicos que están detrás de esas alteraciones. Si entendemos cómo funcionan estos mecanismos, podemos ofrecer soluciones. La rehabilitación de las funciones ejecutivas es una de esas soluciones: en vez de convencer a alguien de que controle sus impulsos o medite sus decisiones, podemos entrenarle para que le resulte más fácil conseguirlo.
Concretamente, en el ámbito de las adicciones y el consumo de sustancias, usted ha investigado el rol de la impulsividad como marcador de vulnerabilidad para su aparición. En este sentido, ¿podría explicarnos qué papel juega y qué relación existe entre la impulsividad y el riesgo de desarrollar una conducta adictiva?
Las personas impulsivas tienden a actuar sin pensar excesivamente en las consecuencias y prefieren las recompensas fuertes e inmediatas aunque conlleven riesgos. Tener estas características te hace más proclive a tomar drogas a modo de experimentación, de estimulación o de alivio inmediato de otros problemas. Además, las personas impulsivas tienden a experimentar más placer y/o sentirse más cómodas después de tomar drogas.
Como experto en el tema, ¿con qué otras conductas se relaciona la impulsividad?
Con conductas inatentas y arriesgadas, con conductas impetuosas y agresivas, con la tendencia a autolesionarse y con varios trastornos psicopatológicos como el TDAH, los trastornos de personalidad narcisista, histriónico o límite y los trastornos del estado de ánimo, especialmente con la depresión en la adolescencia y en la tercera edad.
A este respecto, usted abordará este constructo en el próximo Congreso Nacional de Psicología, que tendrá lugar en Oviedo entre los días 3 y 7 de julio, a través de la ponencia titulada Deconstruyendo el constructo de impulsividad: Mecanismos cognitivos y cerebrales. ¿Podría adelantarnos en qué consistirá su intervención y qué temas abordará?
Presentaré nuevas aproximaciones para intentar entender por qué distintas personas pueden ser igual de impulsivas por razones totalmente diferentes. También para entender por qué la misma persona puede actuar meditada o impulsivamente según sea el estado de su cuerpo. Serán  investigaciones que combinan nuevas medidas cognitivas, que se pueden aplicar masivamente en internet, con nuevas técnicas de imagen cerebral, desarrolladas con apoyo del Australian Research Council (LP150100770) y la Fundación Ian Potter.
¿Cuáles son sus expectativas con respecto a la celebración de este Congreso?
Reconectar con la situación de la Psicología en España, aprender de disciplinas y aproximaciones que el trabajo del día a día me impide seguir. Ver a muchos amigos.
Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna otra cuestión de interés?
Será la primera vez que presente resultados de investigaciones traslacionales sobre decisiones de comida, que hemos diseñado “ad hoc” para ayudarnos a entender los mecanismos cerebrales que determinan los sesgos de decisión que tienen las personas obesas hacia la comida altamente calórica y no necesariamente saludable.

FUENTE: Infocop
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lunes, 8 de mayo de 2017

Agradecimiento a Feuvert y Fundación Valora

La Fundación AEPA agradece a Feuvert las donaciones de equipos informáticos realizadas a través de la Fundación Valora con los que se ha actualizado la dotación de las aulas de informática de Alicante, Alcoy y Dénia.

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miércoles, 12 de abril de 2017

CHARLAS SOBRE PREVENCIÓN DE ADICCIONES TECNOLÓGICAS

Charlas organizadas por el excelentísimo Ayuntamiento de Alcoy coordinadas por la UPCCA de Alcoy e impartidas por Enrique Madrid, psicólogo de la Fundación AEPA, técnico de la UPCCA de Mislata y especialista en adicciones tecnológicas.

HORARIO: 18’00h

FECHA: 10/05/2017
LUGAR: Salesianos S.Vicent Ferrer.
Abarcará a todos aquellos que deseen asistir de los siguientes centros:
SALESIANOS S. VICENT FERRER
CARMELITAS
SANT VICENT
SANTA ANA
IES PARE VITORIA

FECHA:17/05/2017
LUGAR: Horta Major
Abarcará a todos aquellos que deseen asistir de los siguientes centros:
HORTA MAJOR
LA SALLE
PAULES
ROMERAL
SANT ROC

Las TICs son el campo tecnológico con mayor crecimiento y sus aplicaciones son extensísimas. Nuestros jóvenes son nativos digitales y la tecnología es algo imprescindible para ellos. En contraposición los adultos son “inmigrantes digitales” y tienen que hacer el esfuerzo por entender el uso de la tecnología por parte de los más jóvenes y no agrandar la “brecha digital”. Además la rapidez con la que se mueve Internet hace que el trabajo sea prioritario porque los ritmos de cambio de aplicaciones, videojuegos o tecnología móvil son rapidísimos.

Con estas charlas pretendemos informar a los adultos (padres o educadores) de las dimensiones del fenómeno digital y de las aplicaciones que realizan los más jóvenes del mismo. Al mismo tiempo orientamos, con pautas prácticas y sencillas, para educar en una correcta utilización de los dispositivos.

Las nuevas tecnologías han venido para quedarse y es responsabilidad de los adultos “enseñar” a los más jóvenes a realizar la utilización más adecuada, sana, regulada y responsable posible.


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jueves, 6 de abril de 2017

El consumo de drogas provoca medio millón de muertes cada año


La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el consumo de drogas es responsable de alrededor de medio millón de muertes cada año, "pero esta cifra representa sólo una pequeña parte de los daños causados por el problema mundial de las drogas", según ha advertido su directora general, la doctora Margaret Chan.
En estos términos se ha referido en la apertura de la 60ª reunión de la Comisión de Estupefacientes que se está celebrando en Viena (Austria), donde ha alertado de que, "en cierto modo, la situación es cada vez peor, no mejor".
A su juicio, "muchos países están experimentando una crisis de emergencias de salud y muertes por sobredosis de drogas". Ante esta situación, mientras que los países Miembros y las agencias internacionales continúan luchando con el problema mundial de las drogas en sus "múltiples dimensiones", la OMS insta a que las políticas se basen en la "evidencia médica y científica, y no en las emociones o ideología".
"Casi todos en esta sala conocen a padres, o habrán leído acerca de los padres que tienen un hijo con un problema de drogas. Estos padres quieren que sus hijos esten en tratamiento, no en la cárcel. Es bueno ver en la agenda que se abordan estrategias para prevenir el consumo de drogas, especialmente en la juventud", ha remarcado Chan.
Asimismo, se ha comprometido a que la OMS siga trabajando en las dimensiones de salud pública del problema mundial de las drogas en colaboración con los organismos pertinentes de la ONU, incluyendo la UNODC y otros asociados.
ACUERDO SOBRE DROGAS
Como agencia internacional dedicada a la salud pública, la OMS se ha comprometido a seguir jugando un papel importante la eliminación de elementos críticos de salud pública dentro del problema mundial de las drogas. Es una obligación de la OMS lleva a cabo por el Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia, que mantiene una constante revisión de la sustancias psicoactivas.
Por otro lado, concede especial importancia al trabajo conjunto con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en el tratamiento de la drogodependencia y la atención de los consumidores de drogas.
De hecho, directrices de la OMS y el paquete de reducción de daños de las intervenciones, que figura en una guía técnica conjunta de la OMS, la ONU y ONUSIDA, son las principales herramientas utilizadas por los países para conseguir un enfoque de salud pública a los daños causados por el consumo de drogas.
El mes pasado, la OMS y la ONU firmaron un memorando de entendimiento donde queda pantente, según Chan, que "les gustaría ver más usuarios de drogas canalizados a través de sistemas públicos de salud en lugar de a través de los tribunales y sistema de justicia".
En el contexto del trabajo para reducir la demanda de drogas, el documento final da atención a la prevención del consumo de drogas y el tratamiento orientado a la recuperación del drogodependiente; así como a las medidas destinadas a minimizar las consecuencias de una mala organización de salud pública y social, es decir un programa destinado a la reducción de daños por el consumo de drogas, donde se incluyen los programas que se basan en terapias de medicación asistida y el intercambio de material de inyección.
El documento final reconoce además el enorme problema causado por el VIH, la hepatitis viral y otras enfermedades infecciosas transmitidas por la sangre que puede ser transmitida por el consumo de drogas. También se ocupa de las necesidades médicas de los consumidores de drogas, incluyendo el tratamiento con la terapia antirretroviral para las personas infectadas con el VIH, y el uso de los nuevos regímenes terapéuticos que pueden curar la hepatitis C.
"Esto es muy importante. Hay una diferencia entre la vida y la muerte", ha señalado Chan en su discurso, que ha finalizado mostrando su fuerte compromiso con el trabajo conjunto en el tratamiento de la drogodependencia y la atención de los consumidores de drogas.

Fuente: Catalunya Press
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lunes, 3 de abril de 2017

Los expertos alertan del aumento de jóvenes con adicción al móvil en la provincia


Miran el móvil cada 5 minutos, lo que supone 200 veces al día, y olvidárselo en casa puede desencadenar un auténtico síndrome de abstinencia. La cifra de adictos al teléfono no deja de aumentar y para muchos expertos el problema se nos empieza a escapar de las manos.
«Se estima que hasta un 6% de la población entre 18 y 40 años está enganchado al móvil. En los institutos aún se les frena y no les dejan usar el móvil en clase, pero en cuanto acceden a la Universidad la cosa se desmadra», señala Enrique Madrid, psicólogo experto en adicciones de la Fundación para el Análisis, Estudio y Prevención de las Adicciones (Aepa), que gestiona en la Comunidad Valenciana varios centros de día para el tratamiento de conductas adictivas. Estas cifras comienzan a tener su reflejo a nivel clínico. Y es que la Conselleria de Sanidad atendió el año pasado a 22 personas en la provincia de Alicante por problemas de adicción a las tecnologías, entre ellas el móvil, internet y las redes sociales. De estas asistencias, 8 se prestaron a menores de 18 años. Se trata de un fenómeno muy nuevo, por lo que su crecimiento es exponencial, como lo demuestra el hecho de que en 2015 fueron 12. Cabe recordar que con Ley de Salud aprobada a finales de 2014, la Conselleria de Sanidad incluyó por vez primera en su cartera de servicios el tratamiento hacia este tipo de nuevas adicciones. Estas asistencias se prestan en las Unidades de Conductas Adictivas.
Aunque existen adicciones a las redes sociales, a internet o a los juegos on line, para Enrique Madrid el móvil las ha potenciado y agravado porque «es como una navaja suiza, se utiliza para todo: navegamos por internet, chateamos con amigos, jugamos...».
El problema para este experto es que este fenómeno todavía no ha dado la cara. «A muchos padres no les preocupa que sus hijos permanezcan horas mirando el móvil, porque ellos mismos también están continuamente mirando la pantalla. No creen que pueda haber un problema que requiera de tratamiento». Sin embargo, para este psicólogo no estamos ante una moda pasajera, sino ante un lucrativo negocio. «Los beneficios brutos de la industria de la telefonía móvil alcanzan los 33.000 millones de euros al año y al navegar en la red nosotros mismos somos productores de datos que después se trocean y se venden. El negocio es enorme».
Aunque el fenómeno es muy nuevo ya hay expertos que apuntan a que el hecho de que las nuevas generaciones estén creciendo con un móvil en la mano dejará huella en su personalidad. «Todo lo obtienen de una forma tan rápida que los chicos se están acostumbrando a que todo tiene que ser en el momento, lo que va en detrimento de pararse y reflexionar las cosas».
El propio Madrid lo nota en sus charlas. «Estas hablándoles 5 minutos y se aburren. Todo debe ser corto, intenso y a otra cosa». Un comportamiento que puede estar contribuyendo a crear una generación con menos tolerancia a la frustración.

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jueves, 23 de marzo de 2017

La adicción al juego va ligada a otros trastornos y se dispara entre los jóvenes

Se las conoce como adicciones conductuales. No hay una sustancia concreta a la que engancharse, como ocurre con las drogas, pero sí se produce en la persona una dependencia similar a las provocada por la ingesta de estupefacientes. La adicción conductual se ha hecho más visible en una sociedad rendida al uso de las nuevas tecnologías, donde la adicción al juego ha encontrado un nuevo filón. El ordenador o los teléfonos inteligentes son la herramienta, como lo es la jeringuilla para el adicto a la heroína o el bar para el alcohólico. Así que el origen del problema de estas adicciones modernas provocadas por las nuevas tecnologías no está en esos aparatos que nos hacen la vida más fácil, sino en el contenido que corre por ellos o las infinitas posibilidades que nos ofrece la red. Así lo afirma Ignacio Busarte, psiquiatra y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD)
La adicción conductual es la percha elegida para los debates y ponencias del I Congreso Mundial de la World Association of Dual, que bajo el paraguas de la SEPD se celebra estos días en Madrid. Y el juego patológico cobra en estas jornadas un protagonismo especial. ¿Por qué? Responde Ignacio Busarte: “El juego patológico está incluido en la clasificación de adicciones por las evidencias neurocientíficas que permiten equipararlo a la adicción de cualquier sustancia. Y esa adicción es entre dos y cuatro veces más frecuente entre jóvenes de edades comprendidas entre los doce y diecisiete años que en adultos”. Otra advertencia lanzada por Busarte: “Entre el diez y el catorce por ciento de esos adolescentes corren el riesgo de desarrollar una adicción al juego en la vida adulta”.
Los expertos han constatado que para padecer una adicción de este tipo –aquí se incluyen además del juego patológico, las compras compulsivas, la dependencia de internet o el consumo de pornografía– debe producirse lo que los expertos denominan “patología dual”. O lo que es lo mismo, “este tipo de adicción va ligada en la mayoría de casos a otros trastornos mentales”, asegura Ignacio Busarte. Ansiedad, hiperactividad, comportamientos obsesivos y convulsivos, déficit de atención... Son algunos de los trastornos previos que favorecen la adicción conductual. Así que para combatir el problema, añade este psiquiatra miembro de la SEPD, “hay que trabajar más en la prevención, en detectar a tiempo esos ­trastornos en adolescentes para tratarlos antes de que sea demasiado tarde”. Si esa dependencia está relacionada con el uso del ordenador o el teléfono, retirar esos aparatos no es la solución. Pero no hay metadona que supla la dependencia a las nuevas tecnologías –como en los casos de drogadicción–, así que la batalla debe centrarse en el diagnóstico precoz o control de los contenidos de la red que consume esa persona con riesgo.
En lo referido a la adicción a internet (otro tema tratado en estas jornadas) , el problema no son las horas de uso de esas tecnologías. “Lo determinante es el grado de interferencia que el tiempo dedicado a ellas causa en la vida cotidiana”, indica Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco.
Hay una lista de alertas que avisan cuando el uso de internet pasa a convertirse en adicción. La persona que padece ese problema suele autoengañarse y miente cuando se le pregunta cuántas horas ha estado conectado. Los expertos aconsejan actuar cuando el uso de esas tecnologías roba horas de sueño, descuida actividades importantes del día a día, surge irritación cuando uno no se puede conectar o esa persona se aísla del mundo real, no rinde en sus estudios y sólo se relaciona por el mundo cibernético.

Fuente: La Vanguardia
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jueves, 2 de marzo de 2017

Un estudio alerta de nuevo del mal uso de sedantes y opioides en España


La revista BMC Psychiatry ha publicado un estudio sobre el uso de medicamentos con receta sin prescripción médica en distintos países de la Unión Europea.

En el estudio participaron 22.070 personas no institucionalizadas, entre 12 y 49 años, procedentes de 5 países: Dinamarca, Alemania, Gran Bretaña, España y Suecia. En la encuesta se obtuvieron datos acerca del consumo sin prescripción médica, durante el último año o en algún momento de su vida, de medicamentos que necesitan receta como son los estimulantes, los opioides o los sedantes; asimismo se obtuvo información acerca de cómo se adquirieron dichos medicamentos.

Los resultados generales muestran que un 13,5% de los encuestados han consumido opiáceos sin prescripción médica en algún momento a lo largo de sus vida, un 10,9% ha consumido sedantes y un 7% estimulantes. En relación con el consumo durante el último año, un 5% habían consumido opiáceos, un 5,8% sedantes y un 2,8% estimulantes.

Si se tienen en cuenta los datos según países, Alemania mostró los porcentajes más bajos, y Gran Bretaña, España y Suecia los más altos. El mayor porcentaje del uso de opioides lo tiene España, con un 18% de encuestados que los han consumido en algún momento de su vida sin la prescripción del médico, y un 7% lo ha hecho durante el último año. De los 5 países evaluados, España también es el primero en consumo de sedantes como el lorazepam, el diazepam o el bromazepam. El 18% de los encuestados reconoce haberlos tomado en algún momento de su vida, y más de un 9% lo ha hecho durante el último año. Según los datos, en algunas ocasiones se mezcla el consumo de los sedantes, con el de alcohol o cocaína. En el caso de los estimulantes, es Reino Unido el que encabeza el consumo inadecuado. El 9% admite haberlos consumido sin prescripción médica a lo largo de su vida, y el 4% durante el último año. Entre los 5.500 españoles encuestados el porcentaje de consumo de estimulantes alcanza el 6,8% y el 2,4% respectivamente.

En cuanto a la manera de conseguir los medicamentos, la forma más habitual fue por medio de familiares o amigos (44% de los opioides, 62% de los sedantes). Otra fuente común son las farmacias de internet; el 4,1% de los opioides, el 7,6% de los estimulantes y el 2,7% de los sedantes, fueron conseguidos por este medio.

Según esta investigación las personas que consumían estos medicamentos sin la prescripción de un médico, también tenían una mayor probabilidad de consumir alguna droga ilícita. Por otro lado, factores de riesgo relacionados con una mala salud mental y sexual, se asociaron con una mayor probabilidad de consumo de medicamentos sin prescripción médica.

Los datos también revelaron que el hecho de haber recibido una prescripción médica de uno de estos fármacos en el pasado, provocó un importante aumento del riesgo de hacer un uso inapropiado de dicho medicamento. Ese riesgo es diez veces mayor en el caso de los tranquilizantes, ocho veces mayor para los opioides y siete veces mayor para los estimulantes, si se compara con el riesgo de personas a las que nunca se les ha recetado uno de esos fármacos. Este abuso iniciado con fármacos originalmente prescritos adecuadamente se conoce como adicción iatrogénica.

En resumen, España es uno de los países europeos que se encuentra a la cabeza en el problema del consumo inadecuado de medicamentos, lo que alerta sobre su fácil adquisición, y la ligereza con la que las personas los recomiendan a familiares y amigos, sin tener en cuenta los probables efectos adversos.

Se puede consultar el estudio completo en el siguiente enlace:

Nonmedical use of prescription drugs in the European Union

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lunes, 6 de febrero de 2017

Oferta y demanda en el mercado de las drogas


Aunque la lucha contra el tráfico de drogas es, en general, intensa en todos los países y las penas que el narcotráfico conlleva suelen ser cuantiosas, no parece que las cosas hayan cambiado mucho en lo que se refiere al control y mitigación de esta actividad ilegal. Lejos de verse reducido, el negocio del narcotráfico ha seguido creciendo a pesar de todas las medidas pensadas para combatirlo. De hecho, a día de hoy, parece más floreciente que nunca, como lo atestigua que las ganancias generadas por esta industria sean de alrededor de medio billón de dólares al año, según el Programa de la ONU para la Fiscalización de las Drogas. Otros cálculos similares estiman que el volumen de negocio que representa el tráfico y el comercio de drogas es equiparable al del turismo internacional.¿Por qué es tan difícil erradicar el negocio de las drogas ilegales? Una explicación plausible puede residir en que la lucha contra el narcotráfico se centra en contraer lo más posible la oferta de drogas y se desentiende totalmente del lado de la demanda, a pesar de que el consumo de drogas es ilegal en la mayoría de los países. En particular, los mecanismos de lucha antidroga aumentan el coste de traficar con drogas al incluir el riesgo de ser cazado por la policía, de ser encarcelado, de ver confiscado todo o una parte del patrimonio e incluso, en algunos casos, de ser condenado a muerte.Esta actuación en el lado de la oferta hace que la cantidad de droga ofrecida en el mercado, a un precio dado, disminuya. Y si esta política no tuviese efecto sobre el precio de las drogas, es decir, si el precio continuase siendo el mismo que antes de la política de actuación, se produciría una reducción de la cantidad de droga ofertada en el mercado equivalente al desplazamiento de la curva de oferta.Lo anterior, sin embargo, no es cierto. Cuando la oferta de drogas se contrae, el precio de las drogas aumenta a lo largo de la curva de demanda. Ello hace que la reducción de la cantidad ofrecida de drogas sea menor que la que se produciría si las drogas se vendiesen al precio de antes de la política de actuación. Dicho de otra forma, la reducción que se produce en la cantidad ofrecida de drogas es mucho menor que el desplazamiento de la curva de oferta debido a las medidas de lucha contra el narcotráfico.Y tan pronto como el precio de mercado de las drogas aumenta, muchos proveedores potenciales se ven animados a traficar con ellas y asumir el riesgo que tal negocio conlleva. En definitiva, las políticas antidroga suben el precio de las drogas a los consumidores, pero apenas disuaden su consumo, especialmente si la demanda es relativamente independiente del precio.Algunos opinan que para solucionar este problema, las políticas antidroga deberían enfocarse más en la demanda (y no tanto en la oferta) a través de programas educativos e informativos sobre el consumo de drogas. Si estas medidas funcionaran, la demanda se reduciría. Otros opinan que ciertas drogas deberían legalizarse, pero con la condición de que estuviesen sujetas a una fuerte imposición. Claro que cualquiera de estas medidas no tendría en la opinión pública los efectos publicitarios de las incautaciones que, de vez en cuando, consiguen los servicios de lucha contra el narcotráfico.

Fuente: La Voz de Galicia
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jueves, 2 de febrero de 2017

Jóvenes aislados por sus adicciones


Adicciones relativamente nuevas que llegan para quedarse. El tradicional casino no desaparece, pero ahora la tecnología acerca a los jóvenes más que nunca nuevas formas de jugar y apostar. La Asociación de Ludópatas Jiennenses en Rehabilitación (Alujer), hace un llamamiento a la precaución con un colectivo que cada vez comienza más pronto a jugar.

«Ahora prevalecen sobre todo los juegos online. Tienen fácil acceso, pueden hacerlo 24 horas desde el móvil o la tablet. En Internet, las apuestas deportivas y el póker online son los más utilizados», destaca María Dolores Guerrero, trabajadora social de Alujer, quien añade que aproximadamente «un dos por ciento de la población española» padece algún tipo de adicción al juego. En Jaén, Alujer atendió el pasado año a 115 personas con adicción. Aparte de esta nueva moda online, los salones de juego siguen atrayendo a adolescentes, que en bastantes ocasiones no encuentran problemas de acceso pese a no tener la mayoría de edad. «Hay un serio problema con los menores, y es que empiezan con el juego en estos centros en los que tienen el acceso prohibido. Y si no les dejan entrar, recurren a coger prestado el DNI de otras personas», denuncia la trabajadora.

Dentro de estos salones de juego, la ruleta es el plato estrella porque les permite realizar «apuestas muy bajas», por lo que «muchos van en sus descansos de clase» a jugar. «Cada vez empiezan más jóvenes. Ahora con 16 años o incluso 15 ya están jugando», señala María Dolores Guerrero.

Aunque en menor medida que en el juego online, el móvil y las redes sociales, especialmente WhatsApp y Facebook, son también adiciones presentes en los jóvenes de hoy en día. «El excesivo uso del móvil puede derivar en adicción, estamos en conducta de riesgo porque dedicamos más tiempo al móvil que a estar con las personas. Hay que utilizarlo para comunicarse y no para incomunicarse, ya que perdemos habilidades sociales», señalan desde Alujer. Ya sea por las redes sociales, el móvil o el juego online, los problemas para relacionarse son severos, puesto que «van abandonando a sus amigos y acaban jugando solos», recalcan desde la asociación.

Prevención en el juego

Con el fin de reducir el «uso inadecuado y abusivo» de los juegos de azar entre la juventud y concienciar a padres, madres y personal docente de la importancia que tienen como agentes de prevención nació el programa Cubilete. Este proyecto, promovido por Alujer con la colaboración de la Diputación de Jaén, ha llegado durante este curso a nueve institutos y a más de 1.500 alumnos.

Alujer manifiesta que el año pasado atendió a un total de 115 personas en su asociación. Un 96 por ciento eran hombres y un 4 por ciento, mujeres. En cuanto a la franja de edad, el pasado año Alujer atendió a personas de más de 45 años (36 por ciento), seguido en la misma proporción por las franjas de edad de 18 a 25, 26 a 30 y 31 a 40 (16 por ciento); de 41 a 45 años (12 por ciento) y menores de 18 (4 por ciento).

Desde Alujer apuntan a que son numerosos los problemas que pueden derivar de este tipo de adicciones. María Dolores Guerrero señala «el abandono de los estudios, del trabajo, la pérdida de la valoración del dinero, problemas de relación con los demás, mentiras, ansiedad o nervios» como algunas de las principales consecuencias de la ludopatía.

Sin embargo, la consecuencia más directa de este tipo de adicciones es el problema económico. Además de la palpable pérdida de dinero causada por el juego, se suma un factor que agrava la situación notablemente: los robos. «Muchos suelen cometer pequeños hurtos para poder seguir jugando. Utilizan dinero de sus propios ahorros y si no, roban a sus padres», señala la trabajadora social de Alujer. Y es que los padres son, en la mayoría de los casos, los grandes ignorantes de las adicciones de sus hijos, ya que «desconocen» que realmente tengan un problema con el juego.

La cura es posible

Pese a los negativos datos aportados por Alujer, desde la asociación aseguran que la ludopatía «tiene cura» con tratamientos tras los cuales «siguen en abstinencia y nunca vuelven a jugar». En cuanto a este proceso, en Alujer acogen aquellos que dan el paso para acudir en busca de ayuda, «les toman nota y los psicólogos realizan un diagnóstico de si tienen un problema o sólo están en situación de riesgo». Si se determina lo segundo, se inicia el tratamiento, con diferentes grupos de autoayuda que van subiendo de nivel conforme se alcanzan los objetivos. Tras finalizar reciben el alta y acuden al centro una vez al mes, pudiendo también comenzar a ser monitores en la asociación para ayudar a otros con sus experiencias. Los medicamentos, subrayan desde Alujer, se utilizan sólo en ciertos casos por recomendación médica, y suelen ser «depresivos para la ansiedad».

Las familias son unas sufridoras más del proceso y deben, según apuntan desde Alujer, recibir también apoyo psicológico. «Al bajar la edad de los afectados casi siempre vienen acompañados de sus padres o pareja. Los familiares reciben la misma atención, con grupos de autoayuda y tratamiento psicológico y social. También ellos tienen que superarlo, porque el problema les afecta por la pérdida de dinero o comunicación con la persona», concluye María Dolores Guerrero. El pasado año trataron a 120 familiares, cifra mayor que las 115 personas afectadas por ludopatía puesto que los afectados suelen acudir acompañados de una o dos personas.

Fuente: Ideal
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lunes, 30 de enero de 2017

El consumo de cannabis llega a su apogeo


El número de adictos al cannabis atendidos en las Unidades Contra la Adicción (UCA) de la Comunitat Valenciana casi se ha triplicado en los últimos diez años. De los 685 casos registrados en 2005 hemos pasado a 1.731 consumidores que requieren tratamiento en 2015, según los datos de la Conselleria de Sanitat.

Un dato alarmante es la cifra de jóvenes que consume esta droga. El año pasado, 1.456 se encontraban en control preventivo por consumo de estupefacientes, un escalón antes de entrar en programas de tratamiento de adicciones. La marihuana fue la sustancia más consumida con un 50% de los casos. «Existe una oleada de consumo de cannabis», explica Francisco López, sociólogo y presidente de la asociación Patim, organización que combate las adicciones. Según los últimos estudios del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (OEDT), la Comunitat es la segunda autonomía con mayores prevalencias de consumo de cannabis entre la población de 15-64 años. Un 34,6% de los valencianos afirma haber consumido marihuana alguna vez en su vida.

Otro hecho preocupante es la edad de inicio en el consumo de drogas. Es a los 14 años cuando los jóvenes empiezan a tomar estupefacientes. «La tendencia apunta a que cada vez comienzan antes», expone preocupado López. Según el OEDT, el 95% de los españoles menores de edad que entran a tratamiento por adicción lo hacen por problemas de consumo de cannabis. «La droga es un grave problema en la Comunitat», afirma el presidente de Patim, quien lamenta que no exista suficiente «visibilización» ni «alarma social» entre la sociedad valenciana.

Las causas del aumento del consumo de cannabis en la Comunitat, al igual que sucede en España, están detrás de la falta de concienciación entre los jóvenes. «Se ha socializado el consumo de marihuana», explica Inma Navarrete, coordinadora en Valencia de Proyecto Hombre, quien además añade que los jóvenes «no perciben el peligro que existe por consumir cannabis». Esta droga se suele tomar en ambientes festivos y en muchas ocasiones se consume junto con alcohol, lo que agrava los efectos negativos.

El cannabis es una sustancia alucinógena que distorsiona la manera en la que percibimos nuestro entorno. Sus efectos varían según la frecuencia y cantidad de consumo. «Puede ocasionar problemas de salud mental», explica María Calatayud, psicóloga en el centro UCA de Alzira. El cerebro está en formación hasta los 25 años, por lo que el consumo de cannabis, que está «más extendido entre los jóvenes», puede generar «afectaciones cerebrales graves». Además los consumidores tienen el riesgo de padecer «psicosis» y otras enfermedades mentales. Por otra parte, como señala Alfredo Riaño, presidente de Valencia Sin Drogas, el cannabis esta considerado como la «droga de entrada». Más del 60% de la gente que consume marihuana antes de los 15 años termina tomando otras sustancias como el éxtasis o la cocaína.

Esta última sigue siendo la droga ilegal que más adictos genera. De las 11.956 personas atendidas en los centros UCA de la Comunitat, 2.162 son adictos a la cocaína. El perfil mayoritario es el de un varón español, consumidor de cocaína, soltero, desempleado y con estudios, al menos primarios. Pese a ser una de las drogas más consumidas, el número de adictos se ha reducido en los últimos años hasta llegar a cifras cercanas a 2002.

Desde Cruz Roja ponen el foco de atención en el policonsumo. De las 5.114 personas a las que atienden un 36% toma varias drogas a la vez. Las combinación más extendida es la de alcohol y cocaína.

Fuente: Las Províncias
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lunes, 9 de enero de 2017

La mitad de los niños valencianos usa internet lejos de la supervisión paterna

La mitad de los niños valencianos de entre diez y quince años se conecta a Internet lejos de la supervisión paterna. El problema se está agravando porque la edad de inicio en Internet cada vez es más temprana ya que los niños que ahora tienen entre 9 y 10 años empezaron a navegar por término medio a los 7 años mientras los adolescentes de 15 y 16 lo hicieron a los 10 años. El mayor riesgo al que se exponen es el acoso, que según los expertos es más dañino en la red porque los menores no pueden calibrar la magnitud de las amenazas. El informe «Net children go mobile. Riesgos y oportunidades en Internet y uso de dispositivos móviles entre menores españoles (2010-2015)» revela que un 31 % de los menores de entre 9 y 16 años reconoce haber sufrido alguna forma de acoso online u offline.

El 48 % de los menores valencianos de entre 10 y 15 años accede a internet desde la casa de un vecino, un amigo o un familiar, lejos de la supervisión paterna. El porcentaje está siete puntos por encima de lo que ocurre en el resto del país, según aparece en el informe «Indicadores sobre uso de TIC por menores en España» elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística. El estudio añade que el setenta por ciento de los niños ya dispone de móvil, aunque la mayoría carece de contrato de datos y solo se puede conectar a través de wifi.

El psicólogo Enrique Madrid (que es técnico de la Unidad de Prevención Comunitaria de Conductas Adictivas del Ayuntamiento de Mislata y miembro de la Fundación para el Análisis Estudio y Prevención de Adicciones –Aepa–) advierte de que los padres tienen que hacer un esfuerzo para conocer qué hacen sus hijos en la red. «Tienen que establecer un control de horarios, espacios y contenidos y no permitir que las habitaciones de los chicos sean auténticos centros de ocio con televisión, ordenador y acceso a internet para no favorecer el aislamiento», recomienda.

El experto, que está terminando su tesis sobre el uso del móvil en los adolescentes, incidió en que «internet es una herramienta fantástica, pero tiene riesgos». «El medio digital dificulta la empatía. Como psicólogo clínico he visto casos de chicos de entre catorce y dieciséis años con problemas para gestionar situaciones emocionales. Ellos no se dan cuenta de que la persona que recibe una amenaza en un medio digital la amplifica por cien. En los casos de acoso, el receptor no es capaz de calibrar la amenaza y la amplifica. No es cómo ocurría antes en las peleas de instituto en las que podías medir el enfado de un compañero porque lo estabas viendo. Ahora, cuando un chico recibe en el móvil un mensaje como "te voy a reventar" se pone en lo peor».

Un segundo gran riesgo que ha detectado Enrique Madrid por el abuso de internet es el escaso nivel de tolerancia a la frustración. «Todo en internet es demasiado rápido y no te paras a reflexionar. Cuando los chavales no consiguen algo rápido se ponen nerviosos. Lo quieren todo y ya. En la vida real ni las cosas pueden ser ahora ni se puede tener todo. Esta situación ellos no la entienden», destacó.

El tercer gran riesgo para el experto Madrid es la exposición a contenidos inadecuados y el tratamiento que hacen los menores de forma inconsciente de los datos personales „como subir a las redes sociales todo tipo de fotos„ que les lleva a perder su intimidad.

El psicólogo recomienda a los padres que firmen con sus hijos un contrato de responsabilidad de uso del móvil (es posible descargarlo en la web de la Fundación AEPA o AQUÍ) e insiste en que los menores deben asumir parte de responsabilidad «para no estar tan expuestos».

Fuente: El Mercantil Valenciano
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